Evolución de los procesos de alfabetización en México: de silabarios a prácticas sociales de lenguaje

Martín Muñoz Mancilla

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El tema de la alfabetización es ampliamente reconocido, no solamente en la agenda de los organismos internacionales, tales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), sino también en la agenda de los diferentes países, de los estados, de los municipios y dentro de la cultura de las mismas familias. Es decir, existe una preocupación generalizada para que las nuevas y viejas generaciones sean alfabetizadas o, mejor dicho, dominen y utilicen la lectura y la escritura en la vida diaria.

De ahí que la alfabetización se considere un tema relevante y significativo en los diferentes ámbitos, dado que existe una preocupación generalizada para que las nuevas generaciones no sólo la conozcan y dominen, sino que la apliquen permanentemente en la vida diaria y, así, pues, mediante su utilización, se puedan incorporar a un nuevo contexto caracterizado por la globalización, el neoliberalismo y los avances científicos y tecnológicos.

Se destaca la alfabetización porque ha sido uno de los principales medios para acercarse a la cultura, al conocimiento de la realidad y, sobre todo, porque mediante ella se apropia de elementos teóricos, técnicos, metodológicos e incluso prácticos; de ahí que lo que anteriormente consistía en saber leer y escribir, en los últimos años, ha permitido utilizar las tecnologías de la información y del conocimiento (TIC), navegar en la red, y sobre todo considerarla como una necesidad para la sobrevivencia.

En ese sentido, el lograr que toda la población tenga acceso a la alfabetización es el camino que han seguido algunos países para llegar a ser prósperos, justos, cultos, y con altos índices de bienestar; en cambio, aquellos países donde se tienen grandes rezagos de alfabetización presentan altos índices de pobreza, marginación, desigualdad e injusticias; de ahí, la pertinencia de que la alfabetización sea un Derecho al que todos los individuos del mundo puedan acceder y, con ello, poder apropiarse de mayores elementos formativos para poder enfrentar un mundo complejo, cambiante y sobre todo competitivo.

Sin embargo, en la realidad, lamentablemente, todavía se pueden ver a una gran cantidad de niños en edad escolar que no asisten a la escuela y, lo peor, siguen existiendo niños que nunca van a poder tener la oportunidad de poder ser alfabetizados. Esta es una realidad innegable y se puede evidenciar ampliamente con los niños de la calle, niños que limpian parabrisas, que piden limosna, algunos que trabajan informalmente, ya sea vendiendo productos como chicles, dulces, etc., niños que trabajan en el campo, etc.

Esos niños, los que no asisten a las diferentes instituciones educativas, en su gran mayoría son hijos de padres de familia irresponsables, algunos con vicios y la mayoría con una gran pobreza no sólo económica, sino también cultural; por tanto, no dimensionan la pertinencia de la alfabetización para que esos niños, cuando sean adultos, tengan mayores oportunidades.

A decir de Bourdieu (1973), Baudelot y Establet (1988), la cultura en la que se desarrollan las familias ocupa un lugar muy importante en la vida social, cultural y económica, dado que quienes tienen mayor acceso al consumo cultural obtendrán mayores elementos que les permitirán tener mayores oportunidades de éxito en la vida; incluso, llegan a reconocer dos redes: una, que alude a quienes tienen acceso a cursar una formación profesional y, por ende, mayores oportunidades y, la otra, los que van quedando excluidos de dichas oportunidades. A decir de Bauman (2004), los excluidos, los marginados, los olvidados, los invisibles, los locales, los menos favorecidos, los que tienen pocas esperanzas, los que están marginados por el destino, los probables futuros parias, los que no cuentan, los nadie; es decir, para quienes les será más complejo integrarse a un mundo global y competitivo.

Por tanto, el ser analfabeto tiene muchas desventajas para poder vivir en el siglo XXI dado que las condiciones en las que se desarrolla, aluden a la era de la información y del conocimiento, siendo uno de los medios necesarios para su incorporación, precisamente, los rasgos de los alfabetizados; en caso contrario, como se viene exponiendo, aumentarán la cantidad de los excluidos.

Como se viene dando cuenta la alfabetización ocupa un lugar relevante en la agenda internacional, nacional, estatal, e incluso familiar, de ahí que sea considerado un tema relevante y significativo para ser analizado y así poder valorar la trascendencia que tiene en la actualidad; sin embargo, para una mayor comprensión se hace necesario conocer la historia de cómo se ha venido desarrollando y para ello se analiza la manera en que han evolucionados los procesos de la enseñanza y aprendizaje de la lectura y escritura, o dicho en otras palabras, los procesos de alfabetización en México.

Para una explicación lógica y congruente se presentan los siguientes apartados: Metodología; La alfabetización. Entre necesidad y competencia; La Iglesia. Institución alfabetizadora en la Época de la Colonia; La introducción de métodos de enseñanza. En la época de la independencia; Época posrevolucionaria. El método onomatopéyico como base en la educación rural; Priorización del método global de análisis estructural; La reforma de los noventa y el enfoque comunicativo y funcional; Priorización de las prácticas sociales del lenguaje; Reflexiones y Fuentes utilizadas.

Metodología

¿Cómo se han desarrollado los procesos de alfabetización en México? ¿Cuál ha sido la evolución por los que han pasado, desde la aplicación de los silabarios hasta el modelo educativo 2018? O, planteada más específicamente, ¿de qué manera los procesos de alfabetización en México han tenido ciertos cambios y transformaciones, a través de cada una de las etapas históricas por las que ha ido evolucionando, hasta llegar a los últimos años cuando predominan procesos de globalización neoliberal e influencia de los avances científicos y tecnológicos?

Éstas fueron las preguntas que se plantearon para el desarrollo del presente trabajo, y que permitieron construir el siguiente supuesto: “Si bien, la alfabetización es uno de los principales propósitos universales para poder incorporar de manera cultural, social y económica a la población en general, se puede decir sin embargo, que, en el caso de México, al analizar longitudinalmente la alfabetización, ésta ha estado presente, desde la época de la colonia, cuando se requería que algunos habitantes supieran leer y escribir para poder predicar y enseñar la religión y la lecto-escritura a otros más; y, así, sucesivamente, poder incorporar a la población a la cultura de dicha época. En ese modo, se ha ido dando la evolución, pasando por las épocas de: Independencia; Porfiriato; Posrevolución, Cardenismo, Desarrollo industrial, hasta los últimos años cuando la Globalización, el Neoliberalismo y los Avances Científicos y Tecnológicos configuran un nuevo escenario donde la alfabetización es una competencia para poder incorporarse a un mundo dinámico y competitivo.

Con base al planteamiento de dichas interrogantes y a la construcción del supuesto se propuso lograr el siguiente propósito: analizar la importancia que ha tenido la alfabetización en la incorporación de las nuevas generaciones a la vida social, cultural y económica, a través de las diferentes etapas evolutivas por las que ha pasado la historia de la educación en México, a fin de obtener elementos que permitan sustentar su pertinencia.

Los autores en los que se fundamentó la manera en cómo abordar la metodología fueron entre otros: Alvarez Gayaou (2010), Eisner (1998), Taylor y Bogdan (2008), y Paz (2003), quienes sustentan a profundidad las ventajas de utilizar la observación, la entrevista y el trabajo en grupo focal dentro de los procesos investigativos.

Por las características del objeto de estudio se realizó una investigación documental y de campo. La primera se realizó mediante literatura del objeto de estudio; es decir, se recopilaron publicaciones, las cuáles fueron revisadas.

La segunda se desarrolló entrevistando de manera individual a docentes jubilados; es decir, a maestros que prestaron sus servicios por más de treinta años y quienes, de manera directa, vivieron diversas reformas educativas, lo que influyó para que, dentro de las aulas, vivieran diversas experiencias formativas sobre la manera de alfabetizar a las nuevas generaciones, de ahí la pertinencia de la perspectiva cualitativa.

Para poder desarrollar entrevistas grupales se retomaron elementos del trabajo en grupo focal, dadas las ventajas de trabajar temáticas de manera colegiada, desde diversos puntos de vista, asimismo con libertad y confianza; de ahí que la diversidad de metodologías para la enseñanza de la lecto-escritura, a través del tiempo, se considere un tema relevante y significativo.

Para una explicación profunda de la manera en que se han sido alfabetizados se retomaron elementos de la investigación cualitativa, dada la trascendencia de interactuar con docentes y jubilados; asimismo, para la revisión del estudio longitudinal, fue necesario remitir a autores que destacan la importancia del análisis histórico para comprender el presente, tales como Bloch (1982).

La alfabetización. Entre necesidad y competencia

Para comprender el término de alfabetización se hace necesario remitirse a la raíz etimológica de la que procede, encontrándose que deriva del griego, dado que se integra de los siguientes componentes: letra alpha, letra beta, y del sufijo ción, que alude a indicar la acción y el efecto.

Por tanto, etimológicamente se relaciona con el proceso y el resultado de la alfabetización; es decir, a los procesos que se pasan para poder aprender a leer y a escribir. En ese sentido, para la alfabetización se integran no sólo los procesos de aprendizaje, sino también los de enseñanza.

Bajo estos preceptos etimológicos, se comprende que quienes llegan a ser alfabetizados son aquellos sujetos que poseen los conocimientos para poder leer y escribir. Ahora bien, aprender a leer y a escribir no es cosa fácil, dado que requiere las condiciones, los medios, las actitudes, la disciplina, los conocimientos previos, y sobre todo las capacidades y habilidades para poderlo hacer.

El ser alfabetizado es una necesidad para desarrollarse en el siglo XXI dada la injerencia de las TIC y de una sociedad basada en la información y en el conocimiento; de ahí que, en estos nuevos tiempos se involucre no sólo leer y escribir, sino también la utilización de las tecnologías e incluso el dominio de idiomas tales como: inglés, mandarín, francés, alemán u otros como las lenguas indígenas.

La alfabetización, su práctica y utilización promueven un mayor capital cultural a quienes la poseen, ya que les permite interactuar con diferentes textos, tales como libros, revistas, folletos, trípticos, etc. Dicha interacción, actualmente, ya no sólo se da de manera directa y en papel, como en épocas anteriores, sino que se puede hacer en forma digital, a través de diferentes medios, gracias a las redes.

En ese sentido, las personas alfabetizadas tienden a apropiarse con mayor facilidad de elementos teóricos, de información, del conocimiento, de sustentos, de sus Derechos; por tanto, cuentan con un mayor bagaje cultural que los analfabetos - estos últimos, al no saber leer y escribir tienen el riesgo de vivir en la ignorancia, con prejuicios y fanatismos.

Las personas alfabetizadas tienen mayores elementos que les facilitan incorporarse y aprovechar las oportunidades culturales, sociales y económicas. La importancia de los procesos de alfabetización históricamente han ocupado un lugar relevante en la etapas evolutivas por las que ha pasado la historia de la educación en México; de ahí la trascendencia de hacer un estudio longitudinal que permita conocer la manera de cómo se ha dado la alfabetización en dicho país, tal y como se desarrolla en los siguiente temas.

La Iglesia. Institución alfabetizadora en la Época de la Colonia

Como ha sido ampliamente contado por diversos historiadores en el continente americano hubo grandes culturas como la mexica, la inca, la maya, por citar solamente algunas, las cuales dejaron grandes testimonios que dan cuenta de su grandeza y esplendor, mediante pirámides y monumentos. Sin embargo, con la llegada de los españoles, sus habitantes fueron conquistados gracias a la utilización de metales para la elaboración y manejo de sus armas, así como el contagio de diversas enfermedades, lo que diezmó a la población en general.

Lo que empezó como una conquista militar, gradualmente se fue transformando en una conquista cultural, con la finalidad de que los pobladores del Nuevo Mundo se apropiaran de los elementos de la cultura europea. En dicha empresa, la Iglesia ocupó un lugar importante de ahí la llegada de una gran cantidad de religiosos.

Destacan principalmente franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas, quienes fueron los responsables de evangelizar a los pobladores del Nuevo Mundo. Por tanto, además de bautizarlos y promover la fe, también consideraban necesario enseñarlos a leer y a escribir, a fin de promover la religión católica.

Uno de los misioneros a quien se le atribuye la primera mantilla para la enseñanza de la lectura y escritura fue Fray Pedro de Gante, quién la elaboró a finales del año mil quinientos de nuestra era. Dicha mantilla promovía la memorización del alfabeto y la integración de las primeras sílabas, palabras y oraciones.

La utilización de las mantillas y los silabarios promovió que miles de indígenas aprendieran, mediante la memorización, la lectura y la escritura; de ahí que procesos de repetición, castigos y enseñanzas monótonas hayan sido muy comunes en esos tiempos. Incluso han llegado a perdurar hasta nuestros días, frases tales como: “la letra con sangre entra”, a fin de promover una rápida memorización y, de no ser así, un severo castigo.

Según Barbosa (1971), a Nicolás García de San Vicente se le atribuye uno de los silabarios que más se utilizaron para la enseñanza de la lecto-escritura en el mundo de habla hispana, el cual fue ampliamente conocido como silabario de San Miguel o de San Vicente.

Dicho silabario está compuesto por treinta y ocho lecciones. En la primera, aparecen las cinco vocales ordenadas en cinco series distintas, de tal manera que en cada serie aparece una vocal diferente, con la finalidad de poderlas memorizar, tanto de manera vertical como horizontal. En la lección dos, se presentan las consonantes: b, f, m, p, v y, en la parte de debajo de cada una de ellas, se formaban columnas y, en orden, las consonantes y la integración de sílabas.

En las lecciones tres y cuatro: las consonantes d, l, n, r y s. En la cinco, c, ch, z y n. En la seis, y, g, h así como la utilización de diéresis. En la siete, el abecedario completo. En la ocho, las primeras palabras separadas por un guion. De la lección nueve a la quince la combinación de sílabas. De la dieciséis a la veintitrés, las letras mayúsculas. De la veinticuatro a la treinta y ocho, palabras y la utilización de guiones.

A decir del autor, los materiales de dicho silabario se imprimían en México y se exportaban a la gran mayoría de los países de habla hispana; es decir, nuestro país desde la época de la Colonia tenía ciertas ventajas culturales sobre otros países del continente americano e incluso de otros de habla hispana.

Con base a lo expuesto anteriormente, se puede concluir este apartado que, gracias a la disciplina y creatividad de algunos religiosos, se promovió la elaboración de los primeros recursos para la enseñanza de la lecto-escritura, tales como mantillas y silabarios. Sin embargo, también es necesario reconocer que, por las características de la época, se enfocaba más a la enseñanza que al aprendizaje; de ahí la utilización frecuente de castigos y reprimendas a los alumnos, situación que va a empezar a cambiar en épocas posteriores gracias a la influencia de las ideas de la Ilustración, así como a la caracterización de la nueva época, tal y como se expone en el siguiente apartado.

La introducción de métodos de enseñanza. En la época de la independencia

Como se expuso en los apartados anteriores, la alfabetización ha ocupado un lugar relevante y trascendente en la vida personal, social y económica, de ahí que sea una preocupación y prioridad no sólo de los estados y países, sino también de los organismos internacionales. De ahí que, para comprender cómo se han desarrollado los procesos de alfabetización en México haya sido necesario analizarlos por etapas, siendo la época de la colonia cuando la Iglesia fue la responsable de educar a la población del Nuevo Mundo y por ende, los religiosos fueron quienes enseñaron a leer y a escribir a los mexicanos, mediante mantillas y silabarios.

Tiempo después, en la Época de la Independencia la Iglesia, gradualmente, empezó a perder poder, esto sin duda gracias a la influencia de la difusión del pensamiento de la Ilustración. En dicha coyuntura tuvieron una gran influencia para el movimiento denominado Escuela Nueva algunos autores, tales como Erasmo de Róterdam (2003), Luis Vives (2010), Juan Jacobo Rousseau (2008), entre otros.

Dicho movimiento se caracterizó por promover una fuerte crítica a la manera en que se desarrollaban los procesos formativos en la educación tradicional, por lo que aportaron reflexiones y elementos para poder desarrollar una transformación estructural, donde los alumnos dejarían de ser considerados como sujetos pasivos, tabulas rasas, e incluso recipientes que llenar.

De manera semejante, los maestros tendrán que transformarse y dejar de ser aquellos sujetos que imponían, de manera arbitraria y tajante, conocimientos, saberes, valores, disciplinas, conductas y castigos; por lo que, en caso contrario, tendrían que ser los promotores, los animadores, los mejor preparados para poder despertar el interés y la pasión por el conocimiento.

Las aulas pasarían de tener una dinámica basada en el protagonismo del docente quien, mediante castigos y amenazas mantendría el respeto y el orden por un espacio idóneo para el trabajo; en cambio, en la Escuela Nueva, las aulas se caracterizarían por tener un ambiente agradable y armónico, basado en el respeto mutuo, en la tolerancia, en la comunicación y, sobre todo, en el desarrollo hacia los conocimientos y saberes. Bajo esta nueva caracterización del ambiente áulico, los alumnos tendrán un rol más protagónico y menos pasivo.

En el caso de México, la introducción formal del estudio de las metodologías y de los métodos para la enseñanza y el aprendizaje se incorporó mediante el establecimiento y fundación oficial de la primera escuela normal en Jalapa (Veracruz) en 1886. Dicha institución fue planeada y fundada durante el Porfiriato, cuando era Secretario de Instrucción Pública el yucateco Joaquín Baranda.

Según Corro (1964), la escuela normal veracruzana, como institución formadora de docentes, fue planeada y organizada por Enrique Conrado Rebsamen, con base a su experiencia de haber laborado en una escuela normal alemana y sobre todo con su identificación con el pensamiento liberal a fin de que las nuevas generaciones de docentes tuvieran otra visión de mundo.

De ahí que las aportaciones de dicho autor a la educación en México destacan no sólo por la integración de la formación académica en planes y programas de estudio de dicha escuela normal, ni por la integración del inglés y francés para que los futuros docentes conocieran las obras de pensamiento en su versión original, sino también por la difusión del pensamiento de la Escuela Nueva, mediante revistas, boletines y propuestas, así como su papel protagónico para organizar las bases del sistema educativo nacional semejante al de países europeos.

Otra de las aportaciones por las que se le reconoce es por la adaptación de metodologías para la enseñanza de la lectura y la escritura en México que, a decir de Guillén (1976), el inventor del método de palabras normales fue Vogel. Consistió en enseñar cincuenta palabras representando ideas familiares al niño, constituidas por dos o más sílabas, con el objeto de reconocer las palabras representadas; sin embargo, como se viene exponiendo, se admite que fue Rébsamen quien introdujo, en nuestro país, dicho método, con una serie de modificaciones, producto de su experiencia de haberlo utilizado en Suiza.

Enrique Rébsmen (1973), seleccionó palabras familiares a los intereses de los niños mexicanos. A decir, de Barbosa (1975), difundió los pasos técnicos para el desarrollo del plan general para la enseñanza de las palabras normales: 1) Interesar o motivar a los niños, mediante una plática en la cual se destaque la palabra normal que se pretende enseñar, 2) Presentación de una lámina relativa a la palabra, 3) Presentación de la palabra normal por medio de su diagrama descompuesto en sílabas y sonidos, 4) Escritura por sonidos silábicos, 5) escritura de la palabra normal en los cuadernos de los niños y 6) Calificación de los resultados.

El orden de las palabras normales son mamá: elemento nuevo m, nene n, luna l, nido d, tina t, pato p, gato g, cama c, loro r, perro rr, soldado s, jacal j, fusil f, verano v, barco b, llorón ll, yunta y, muñeca ñ, herrero h, chino ch, quinta q, kiosko k, zopilote z, cera c, y gigante g. La tercera etapa, consistía en la enseñanza de mayúsculas. La cuarta etapa, lectura de letras impresas mediante la utilización del alfabeticón que consistía en tablillas colocadas en un tablero negro en posición horizontal y con ranuras para deslizar letras que los alumnos leían por sílabas y palabras, formando así nuevos elementos con frases ya conocidas.

Según García (1968), las aportaciones de Rebsamen a la educación en México transformaron la manera en que se venían realizando anteriormente, al retomar y adoptar metodologías y elementos de las aportaciones europeas, de ahí que la enseñanza de la lectura se haya ido transformando gradualmente durante el Porfiriato, lo que trajo consigo una transformación pedagógica.

Época posrevolucionaria. El método onomatopéyico como base en la educación rural

En la época del Porfiriato se estableció la primera escuela normal y, por ende, el estudio formal de la metodología y de los métodos para la enseñanza. Por tanto, se introdujeron métodos para la enseñanza de la lectura y escritura, siendo el más famoso el método de palabras normales que fue adaptado por Rébsamen y que, incluso, es conocido por algunos, con el nombre de dicho maestro.

Sin embargo, muy pocos habitantes de México tuvieron acceso a dicho servicio, razón por la que las poblaciones se levantaron en armas en búsqueda de una mayor justicia social en lo que se denomina Revolución Mexicana, la cual tiende a culminarse con el destierro de Porfirio Díaz y, posteriormente, con la promulgación de la Constitución Mexicana de 1917, mediante la cual se plasmaron como Derechos, las demandas por las que lucharon los mexicanos en el artículo tercero constitucional.

Con base a dicho derecho se empezaron a establecer escuelas en todo el territorio nacional, y el método del maestro mexicano Gregorio Torres Quintero fue ampliamente difundido por las instituciones educativas. Según Torres (1976), se utilizan algunas onomatopeyas, pretendiendo encontrar aquellas que se familiaricen con el sonido de las letras, lo que denota un fonetismo onomatopéyico.

Las onomatopeyas utilizadas son: al subir un cohete produce el sonido sss, el carro produce rrr, el fff se hace en el resoplido del gato furioso, etc. Para la enseñanza de las vocales se sugiere el siguiente orden y fonema: i del llanto de la ratita, u del pito del tren, o el grito del cochero, a el grito del muchacho asustado y e la pregunta del sordo.

Para las consonantes: s el silbido del cohete, r el ruido del coche, m el bramido de la vaca, t el ruido del reloj, l lengüeteada del perro, j jadeo del resuello del caminante, f resoplido del gato, n sonido de la campana, c cacaraqueo de la gallina, p estampido del cañón, g de la gárgara, d de los dados, ch del chapaleo del agua, ll del chillido de la sierra, b del grito del corderito, ñ del llanto del niño, y del buey, h la muda, v de la vaca, z de a zorra y qu la de quinqué.

Los pasos recomendados para la utilización de este método son: 1) Narración de un cuento, 2) Comentario del mismo, 3) Invitar a los niños a imitar el sonido, 4) Dar a conocer la consonante, 5) Invitar a los alumnos a pronunciar el sonido de la misma, 6) Pedir a los niños mencionen palabras que contengan el sonido, 7) Escribir en el pizarrón algunas palabras, 8) Pedir pasen los alumnos a encerrar en un círculo la letra desprendida, 9) Dibujar colectivamente en el aire la letra objeto de estudio, 10) Escritura en el pizarrón, 11) Pedir a los alumnos la escriban en su cuaderno, 12) Pedir a los alumnos formen palabras.

A decir, de Barbosa (1975), el método onomatopéyico por las características que tiene ha sido utilizado por décadas para la enseñanza de la lectura y escritura en México y, a decir de Rodríguez (2007), se retoma en el medio rural. Sin embargo, en los medios urbanos se ha ido desplazando por métodos globalizadores.

Priorización del método global de análisis estructural

En el medio rural, el método onomatopéyico ha tenido una gran aceptación. En cambio, en algunos medios urbanos empezó a tener ciertas críticas. Por otra parte, en otros países los métodos globalizadores estaban de moda y ofrecían ciertas ventajas, razones por las que, gradualmente, se empezó a poner en práctica en nuestro país.

Este método se integraba por tres etapas: 1) Etapa preparatoria o de visualización, 2) Etapa formal de adquisición de los elementos de la lectura y escritura y 3) Etapa de afirmación o consolidación del aprendizaje. Entre algunas de las técnicas más difundidas para la enseñanza de la lecto-escritura fueron las siguientes:

Técnica de las vocales: 1) Motivación, 2) Narración en forma correcta y presentar láminas simultáneas, 3) Comentario de la motivación, 4) Presentación de palabras con la letra objeto de estudio, 5) Lectura de las palabras, 6) Repetir de manera simultánea la lectura de las palabras, 7) Identificar palabras con las preguntas: ¿cómo dice aquí? ¿y aquí? 8) Presentar palabras relacionadas con la motivación, 9) Lectura de las palabras por el maestro, 10) Analizar la vocal, 11) Encerrar en un círculo la letra objeto de estudio, 12) Leerla varias veces, 13) Dar nombre de mayúscula y minúscula, 14) Explicar por qué mayúscula y minúscula, 15) Preguntar algunas palabras con mayúscula y minúscula, 16) Pegar un enunciado con la letra objeto de estudio, 17) Copiarlo en su cuaderno y 18) Revisión de trabajos.

Técnica para la enseñanza de las consonantes: 1) Motivación, 2) Narrar en forma correcta y presentar láminas simultáneas, 3) Comentario de la motivación, 4) Presentar un enunciado relacionado con la motivación, 5) Lectura por el maestro, 6) Lectura del enunciado en forma simultánea, 7) Análisis del enunciado (recortar), 8) Identificar las palabras del enunciado, 9) Distribuir material individual y realizar proceso anterior, 10) Levantar la palabra que se indique, 11) Síntesis del enunciado, 12) Análisis de las palabras, 13) Encerrar en un círculo la sílaba de estudio, 14) Desprender sílabas mayúsculas y minúsculas, 15 Dar nombre de mayúsculas y minúsculas, 16) Leerlas en forma simultánea y en desorden, 17) Indicar copien el enunciado, 18) Revisar lo realicen bien, 19) Escribir sílabas en forma dirigida y 20) Calificar en forma individual.

El método global de análisis estructural se caracterizó, a diferencia de los anteriores, por una mayor sistematización en su planeación y desarrollo, así como una mayor dinámica en los estudiantes ya que requería de diversos materiales didácticos, tanto para los alumnos como para los docentes. Sin embargo, su utilización se cuestionó en la década de los noventa, tal y como se presenta en el siguiente apartado.

La reforma de los noventa y el enfoque comunicativo y funcional

Como se viene exponiendo la alfabetización y la utilización de medios para la enseñanza de la lectura y la escritura estuvieron enfocados más a quienes la promovían; sin embargo, a través de las diferentes etapas evolutivas, los alumnos fueron teniendo cada vez mayor importancia y, por ende, tuvieron un papel más protagónico.

El constructivismo es la corriente epistemológica que otorga una mayor importancia a los sujetos como constructores de sus propios aprendizajes. Su influencia empezó a tener una mayor importancia gracias a las aportaciones de Jean Piaget (2009), Lev Vigotsky (1995), David Ausubel (1983), Jerome Bruner (1995), entre otros, quienes promovieron un papel activo de los aprendices, en la interacción tanto con el objeto de estudio como con quienes les rodean (familiares, amigos, ambientes, etc.).

En el caso de México, dichos autores influyeron en trabajos de investigación de autoras tales como: Ferreiro (1982), Toberosky (2000), y Lerner (2003), quienes promovieron la priorización de procesos para el aprendizaje de una lectura de comprensión. Así, se cuestionó el rol de los docentes para dejar atrás el ser tradicional y conductor y se insistió en la necesidad de que se transformaran en guías y facilitadores de los procesos de aprendizaje.

Según la SEP (2011), a partir de 1993, se pretendió el desarrollo de habilidades comunicativas con la finalidad de que los alumnos participaran en situaciones comunicativas, con propósitos específicos e interlocutores concretos, permitiendo en esa forma, dentro del aula, el aprendizaje en interacción con la sociedad, a través de un enfoque comunicativo. Por lo que una de sus finalidades es que sean capaces de participar en situaciones en las que se haga uso de lenguaje.

En el año 2000, se modifica el enfoque comunicativo-funcional adoptado en 1993, y se establece el comunicativo y funcional para potenciar la competencia comunicativa, considerando que ésta es funcional y se adapta, de manera constante, a las situaciones de uso. Dicho enfoque parte de que comunicar significa dar y recibir información. Por tanto, leer y escribir son dos maneras de comunicarse, además de que es funcional dentro y fuera de la escuela. Situación que va a cambiar para el año 2009, tal y como se presenta en el siguiente apartado.

Priorización de las prácticas sociales del lenguaje

Las prácticas sociales del lenguaje hacen referencia a la importancia de la socialización del alumno, así como al aprendizaje de la lengua escrita. Para ello, se precisa su puesta en práctica en situaciones reales, dada la necesidad de utilizar la enseñanza y de aplicar y utilizar lo aprendido en la escuela, dentro de la sociedad, para resolver los problemas de la vida.

Las prácticas sociales provienen de práctica que alude al latín practice que significa práctica conforme a sus reglas y social también del latín socialis compañerismo, compartir, socializar - por tanto, una práctica de relación social que se desarrolla en un lugar determinado con características y reglas compartidas.

Ahora, según la SEP (2011), las prácticas sociales del lenguaje con consideradas como pautas o modos de interacción que enmarcan la producción e interpretación de textos orales y escritos; es decir, al promover el uso del lenguaje y su práctica constante, se pretende que los alumnos avancen en el fortalecimiento permanente de la lectura y escritura.

Por consiguiente, las prácticas sociales de lenguaje son las diversas formas en que se manifiesta el lenguaje para su construcción social, tanto de forma oral como escrita. Mediante sus experiencias, el alumno no sólo descifrará el código escrito, sino también lo comprenderá para ponerlo en práctica en su entorno.

Reflexiones

Con base al planteamiento de las interrogantes, al supuesto y al propósito se puede evidenciar que la manera en que se han alfabetizado los mexicanos ha cambiado de manera gradual y drástica a través de las diferentes etapas evolutivas por las que ha pasado la historia de la educación.

En la época de la Colonia, la enseñanza de la lectura y de la escritura era solo para unos cuantos, para los más favorecidos, para los futuros predicadores de la religión ya que quienes la enseñaban fueron precisamente los religiosos quienes requerían ser un gran número para poderse extender por todo el país.

En la época del Porfiriato, la enseñanza de la lectura y escritura empezó a darse mediante una metodología específica, ya que se trajeron maestros extranjeros para que, de manera similar a otros países, los mexicanos aprendieran; sin embargo, la gran mayoría continuaba excluida de dichos aprendizajes.

En la época Posrevolucionaria, se logró plasmar como Derecho a la educación, aquellas demandas de una mayor justicia social y de una mejor educación. Por tanto, en el artículo tercero se integraron los preceptos de laicidad y gratuidad, elementos que fueron clave para el establecimiento de escuelas por todo el territorio nacional - el cual se caracterizaba por ser preponderantemente rural; de ahí, la trascendencia del método onomatopéyico que ha tendido para la enseñanza y aprendizaje de la lectura y escritura.

Posteriormente, con la industrialización y urbanización del país, se empezaron a utilizar diversos métodos en especial el global de análisis estructural. Posteriormente, las publicaciones de autores constructivistas transformarnos la priorización de la enseñanza por el aprendizaje y el papel protagónico de los docentes por el de los alumnos. Dicha tendencia se vio fortalecida con la puesta en marcha del enfoque comunicativo y funcional y se ha consolidado con las prácticas sociales del lenguaje.

Después de este recorrido histórico se puede dar cuenta de que, en este nuevo siglo, la alfabetización en México, pese a que ha sido un derecho desde 1917. Existen un gran número de niños en edad de asistir a la escuela que, por diferentes razones no pueden hacerlo. Esto se puede evidenciar con los resultados del censo 2010, donde según los datos INEGI el 4.8% de los mexicanos en edad de cursar educación no lo pueden hacer.

A decir, del informe del Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (UNICEF), más de cuatro millones de niños y adolescentes que oscila entre tres y diecisiete años de edad para poder cursar estudios no lo hacen; es decir, resulta alarmante tal cifra, y lo peor, 600 mil de los que asisten están en riesgo de abandonar la escuela y con ello aumentar el número de analfabetas y los considerados “ninis,” que se refiere a quienes ni trabajan, ni estudian.

Ésta será una tarea pendiente para que todos los mexicanos tengan las mismas oportunidades para poder salir adelante; de no ser así, se seguirá agravando esa brecha de desigualdad cada día más y por lo tanto como diría Bauman (2004), predominará la incertidumbre, la inseguridad y lo incierto.

Références

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Para citar este documento

Martín Muñoz Mancilla, « Evolución de los procesos de alfabetización en México: de silabarios a prácticas sociales de lenguaje », Trayectorias Humanas Trascontinentales [En ligne], 2, 2017, consultado el 19/09/2018, URL : https://www.unilim.fr/trahs/index.php?id=476

Autores

Martín Muñoz Mancilla

Escuela Normal de Coatepec Harinas
Estado de México

martinmum_m@yahoo.com.mx

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