La inmigración desde los ojos de un niño Immigration through a child’s eyes

Leonor Vázquez González 

https://doi.org/10.25965/trahs.5062

La reciente novela Solito, del escritor salvadoreño Javier Zamora, ha sido de recibida manera favorable en el mundo angloparlante. Esta recepción puede deberse a que dicha novela constituye un testimonio de una de las experiencias que han interpelado con mayor fuerza a la sociedad estadounidense y mundial: la crisis de los pequeños que viajaban solos o eran separados de sus padres por la administración de Donald Trump y que, a menudo, eran enjaulados en abyectas condiciones. Adoptando una narración en primera persona, la novela expone las tristes y peligrosas circunstancias en las que se desenvuelve la vida de los pequeños que son tratados de manera indignante por las autoridades migratorias de los Estados Unidos. Muestra el lado humano, concreto, de ese viaje a lo desconocido, enseñando tanto los peligros como las experiencias humanas que conlleva tal travesía. A pesar de los aspectos traumáticos, esta obra revela que es posible construir lazos de solidaridad, aun en los momentos más peligrosos de un recorrido que ya ha cobrado muchas víctimas. En este sentido, se constituye en una nueva expresión literaria de la experiencia migrante, especialmente la de los centroamericanos, en su mayoría salvadoreños, hondureños y guatemaltecos. El artículo analiza el irreductible contenido traumático de dicha experiencia y, por otro, evidencia que la esperanza todavía florece en condiciones adversas y peligrosa. Las reflexiones finales muestran el significado de dicha obra en el contexto de la inobservancia de los derechos humanos que caracteriza a nuestra época.

Le récent ouvrage Solito de l’écrivain salvadorien Javier Zamora, a connu un accueil plutôt positif auprès du monde anglo-saxon. Cette audience est peut-être due au fait que ce roman constitue le témoignage d’une expérience qui a davantage interpelé la société nord-américaine et mondiale, à savoir celle des enfants qui émigraient seuls ou étaient séparés de leurs parents par l’administration de Donald Trump et que l’on enfermait, le plus souvent, dans des cages, dans des conditions particulièrement abjectes. Dans un récit à la première personne, le roman expose les tristes et dangereuses circonstances de la vie de ces enfants, traités de façon indigne par les autorités migratoires des États-Unis. Il montre l’aspect humain, concret, de ce voyage vers l’inconn, les dangers et les expériences humaines que la traversée engendre. Toutefois, malgré les aspects traumatisants, cette oeuvre révèle qu’il est aussi posible de construire des liens de solidarité, et, ce même dans les moments les plus dangereux de l’expérience migratoire, en particulier celles des migrants d’Amérique centrale, du Salvador, du Honduras et du Guatemala, surtout. Notre article analyse le contenu définitivement traumatisant de cette expérience, mais, en même temps l’espoir qui naît aussi dans les situations les plus contraires et dangereuses. Nous montrons enfin ce que cette oeuvre apporte, de nos jours, alors que nous sommes confrontés de plus en plus souvent au non respect des droits de l’homme.

A recente novela Solito, do escritor salvadorenho Javier Zamora, tem sido recebida de maneira favorável no mundo anglo falante. Esta boa recepção indica que esta novela se constitui em um testemunho de uma das problemáticas que tem solicitado atenção da sociedade estadunidense e mundial: a crise das crianças migrantes que viajavam sozinhas ou eram separadas de seus pais pela administração de Donald Trump e que, frequentemente, eram enjaulados em condições precárias e vulneráveis. Adotando uma narração na primeira pessoa, a novela expõe as tristes e perigosas circunstâncias em que se desenvolve a vida das crianças migrantes que são tratadas de maneira deplorável pelas autoridades migratórias dos Estados Unidos. Mostra o lado humano, concreto, dessa migração mostrando os perigos como experiências humanas e concretas que resultam dessa migração irregular. Apesar dos aspectos traumáticos, esta obra revela que é possível construir laços de solidariedade, mesmo nos momentos mais perigosos do processo migratório que tem acometido muitas vítimas. Neste sentido, se constitui em uma nova expressão literária da experiência migrante, especialmente a dos centro americanos, em sua maioria salvadorenhos, hondurenhos e guatemaltecos. O artigo analisa o irreduzível conteúdo traumático desta experiência e, por outro, evidência que a esperança, que todavia floresce em condições adversas e vulneráveis. As reflexões finais mostram o significado desta obra no contexto da inobservância dos direitos humanos que caracterizam este momento presente.

Solito, a novel written by the Salvadorian writer Javier Zamora, has reached an approving reception in the English-speaking world. Such a novel constitutes a testimony of one of the events that had a significative impact on American and global society: the sad and dangerous circumstances surrounding the life of the little, often unaccompanied minors, whose life obliged to migrate and that, often, are treated without due regard to its dignity by the American government; they have even been caged in the most outrageous circumstances. Written in first-person, this work shows that even in the most dangerous moments, it is possible to build nets of solidarity among illegal immigrants, especially in a journey that every day becomes more dangerous. As such, it expresses a new version of the immigrant experience faced by people from Central America, especially personas from El Salvador, Honduras, and Guatemala; this topic has been already treated in other works, showing that the circumstances of illegal migration are indeed worsening. As such this works forms part of a literary genre in rapid development, not only in Latin America but also in other parts of the world. However, this work’s value depends on the fact that it shows the traumatic side of the experience and that even in the most adverse circumstances, it is still possible to construct the strongest networks of hope and solidarity. The reflective component of this article reflects upon this work’s meaning in a world where human rights are downgraded.

Contents

Full text

Introducción

Note de bas de page 1 :

El tratamiento de los migrantes por parte de las autoridades migratorias estadounidenses ha sido siempre cuestionable, pero las políticas de Trump se ensañaron en contra ellos. Su política de “tolerancia cero” hacia la migración criminalizó la migración y revirtió algunas medidas que habían aliviado las condiciones de vida de personas que habían hecho su vida en los Estados Unidos, haciendo posible que pudieran asistir a las universidades. La migración se criminalizó y los padres eran separados de sus hijos, a quienes se enjaulaba, mientras se arreglaba su expulsión del país.

En junio de 2018, la portada de la revista Time desplegaba la enorme figura del presidente Donald Trump, con gesto impasible y arrogante –su acostumbrada postura– frente a una pequeña niña latina que lo miraba mientras lloraba con una expresión de miedo. Se agregó un lacónico texto a la roja portada: “Welcome to America”. De hecho, la fotografía de la pequeña era real y había sido tomada por el fotógrafo John Moore, mientras la madre de la niña era detenida por las autoridades migratorias de los Estados Unidos. La imagen hablaba de manera enérgica acerca de la crueldad de la política migratoria norteamericana hacia los menores que viajaban acompañados, de una actitud gubernativa que violaba los derechos humanos de un grupo ya vulnerable en extremo.1

El problema había surgido a raíz de una política de migración que separaba a los niños de sus padres en la frontera. Circularon muchas fotografías que mostraban a los infantes, algunos de ellos de muy pocos años, en jaulas en donde, totalmente solos, lloraban desconsoladamente. La indignación, a nivel nacional e internacional, fue tan intensa que Trump se vio obligado a revertir esas inhumanas medidas. Esta situación constituía una clara violación a los más básicos principios de civilidad: se comprobaba que los derechos de los niños, especialmente de los más vulnerables, se violaban de la manera más descarada. El tratamiento de estos niños revelaba el nivel de deshumanización que podía alcanzar uno de los países que siempre se ha declarado guardián de los derechos humanos en el mundo —aunque por lo general se rechace dicha retórica. Como lo dice Jessica Hernández:

Los Estados, en general, buscan la protección de los grupos más vulnerables de la sociedad y es por ello el interés por la protección integral de la niñez y adolescencia, tanto en el marco jurídico nacional e internacional vigente (2017: 6).

Esta situación afectó a un joven escritor, Javier Zamora, quien, hacía varios años, había hecho la travesía del migrante desde su natal El Salvador, cuando apenas contaba con nueve años de edad. La experiencia dejó traumas en el pequeño, tal como lo revela en una entrevista-artículo realizada por el New York Times (Zamora, 2022). Las secuelas que dejó en el escritor fueron abordadas a través de la catarsis literaria, que le fue sugerida por amigos y brillantes personas, como la escritora Toni Morrison.

Surge entonces la novela Solito la que hace visible la experiencia de los menores que viajan ilegalmente hacia Estados Unidos sin la compañía de sus padres o un familiar de confianza. Esta obra se ubica dentro de la creciente literatura sobre las experiencias de los menores que emigran de manera “ilegal” a los Estados Unidos y otros países. Estas novelas revelan las diferentes facetas de una experiencia que no puede ser sino traumatizante, pero que también muestra el caleidoscopio de actitudes que diferentes personas manifiestan en las más peligrosas circunstancias. En este género literario se vierte el lado humano de un problema que debe ser tratado con base en la real observancia e implementación de los derechos humanos, por parte de las políticas públicas de todos los países involucrados. No se puede olvidar, por lo demás, las estrategias que crean los protagonistas para afrontar las circunstancias penosas del viaje.

Es de esperar que esta obra logre despertar a las conciencias acerca de los problemas que no hacen sino agravarse en un tiempo de crisis sociales cada vez más profundas. Este problema involucra a países que enfrentan una tradicional falta de poder en la escena mundial, aspecto que empeora debido a la tradicional rapacidad de sus élites, las cuales se oponen a cualquier medida que traiga un alivio de las condiciones generales de vida de una población que vive de manera muy precaria. El problema de la migración ilegal es un asunto político que, en última instancia, muestra las falencias de las prácticas políticas, internas y externas, de los países involucrados.

La novela de la migración centroamericana

La experiencia migrante no siempre ha tenido los tonos dramáticos que ha adquirido en la época de la nación-Estado, entidad política que se desarrolló alrededor del postulado que las fronteras cerradas protegen a la sociedad respectiva; la presuposición fundamental es que dicha colectividad tiene una especie de propiedad común sobre su tierra (Cesare, 2020). Dicho cierre, sin embargo, se vuelve más serio cuando este postulado se conjunta con las creencias racistas propias de la modernidad, las cuales se han tornado más agresivas con el crecimiento mundial de la ultraderecha. En ese sentido, di Cesare ha mostrado que el territorio y la sangre, expresiones clásicas de la discriminación, han reemergido en Europa en años recientes (ibid.: 1). Esta experiencia también alcanza a los Estados Unidos, en donde el extremismo de la derecha trumpista ya muestra rasgos de un régimen basado en el rechazo de las formas políticas del orden liberal - un orden liberal que nació, sin embargo, con la herida fundamental de la esclavitud.

A lo largo de los años, algunas obras literarias y cinematográficas han presentado al mundo las experiencias que enfrentan los centroamericanos que migran hacia los Estados Unidos. Entre estas obras se pueden mencionar La travesía de Enrique (Nazario, 2006), Bajo la misma luna (2007), Sin nombre (2009), entre otras. Con diferentes tonos, dichas obras resaltan la creciente dificultad de alcanzar el “sueño americano”, realmente inexistente para muchas personas que enfrentan circunstancias que cada día empeoran más en sus países que no les ofrecen oportunidades reales —situación agravada en los últimos años,

Note de bas de page 2 :

Se puede mencionar, en particular, la sostenida caída del nivel de vida de la sociedad norteamericana. Como lo demuestran en un famoso libro Deaths of Despair and the Future of Capitalism (2020) Anna Case y Dean Angus (ganador del Premio Nóbel de Economía en 2015) la escasez del trabajo ha llevado a una epidemia de drogas, suicidio y alcoholismo. A esta situación desesperante, debe agregarse la famosa crisis de los opioides que reveló el daño que las corporaciones farmacéuticas causan a la sociedad en general.

La situación se ha vuelto más tensa desde que Donald Trump arribó a la presidencia de los Estados Unidos en 2017. Desde el principio, el discurso populista de Trump algo exhibía un extremo nivel de animadversión hacia los migrantes, actitud que también hizo efecto en muchos de sus seguidores. Desde entonces, se ha hecho más evidente una actitud generalizada de odio hacia los migrantes, a quienes se considera como grupos problemáticos que hacen uso de los servicios sociales que cada vez son más escasos para los ciudadanos norteamericanos. Del mismo modo, el migrante latinoamericano, especialmente mexicano o centroamericano, es descrito como una persona que termina involucrándose en graves problemas con la ley. Los migrantes “ilegales” se han convertido en el chivo expiatorio de la frustrada sociedad norteamericana.2

Como es de esperar, las autoridades de los países cuyos habitantes se vieron afectados no tomaron debida cuenta del asunto, siempre con el temor de molestar al gobierno autoritario de Donald Trump. Los gobiernos de la región, con un autoritarismo creciente, omiten trabajar sobre las causas que impulsan a tantos de sus habitantes a buscar otros horizontes. De hecho, países como Guatemala tienen como principal fuente de ingresos, el dinero que los migrantes envían a sus familias en Guatemala, proceso que beneficia a las corporaciones bancarias centroamericanas. Se establece, en consecuencia, una dinámica perversa que perpetúa el ciclo de la migración sin papeles

En todo caso, la situación es cada vez más difícil. Como lo dice el mismo Javier Zamora en una entrevista para la versión en español de The Guardian (Zamora, 10 de septiembre de 2022), refiriéndose a sí mismo: “Ahora las posibilidades de que cruce la frontera y sobreviva serían escasas”. Precisamente, en dicha entrevista, Zamora comenta que le sorprendía que hubiese indignación respecto al trato a los menores que migraban sin compañía porque las atrocidades denunciadas ya se habían experimentado con anterioridad. De hecho, Javier vivió la experiencia del enjaulamiento por parte de las autoridades migratorias norteamericanas, antes de ser devuelto al territorio mexicano. Esto acontece durante uno de los intentos fallidos por cruzar la frontera norteamericana.

En esta novela, el autor habla en primera persona, reflejando su experiencia de migración a los Estados Unidos. Se constituye en un testimonio que, como tal, muestra la forma en que los derechos humanos no llegan a proteger a los más débiles. Introduce al lector en la experiencia de encontrarse en una condición vulnerable de migrante sin documentos que le aseguren una llegada segura al puerto de destino. Esto habla de los traumas sociales que albergan las sociedades cuya gran parte de su población es migrante.

Queda al lector tomar nota que la situación actual, lamentablemente, es mucho más peligrosa, debido ante todo a las políticas migratorias, las cuales, al tornarse cada vez más draconianas, se convierten en un factor que anima al crimen organizado a tomar una actividad lucrativa, en la cual ni el bienestar ni la vida de las personas que emprenden esta aventura tienen el más mínimo valor. Incluso han ocurrido masacres de migrantes y “accidentes” evitables que muestran los increíbles peligros que enfrentan las personas para emprender un viaje que supone tantas situaciones de riego. Tampoco podemos dejar de lado los precios que establecen los miembros del crimen organizado - demasiado elevados -, lo cual dificulta su pago, dado que los migrantes no siempre encontrarán un trabajo que permita afrontar un compromiso financiero con tan terribles organizaciones que medran en el ambiente social de los Estados fallidos. Muchas personas incluso se ven obligadas a desprenderse del escaso patrimonio familiar para emprender un viaje que, en modo alguno, asegura el éxito. Sin duda, este es un factor que agrava el círculo de la pobreza y la desigualdad.

El problema de la travesía de migrantes no puede resolverse si no se presta la atención debida a las verdaderas causas de la migración indocumentada. De hecho, todo apunta a un empeoramiento de la situación respectiva en los años venideros. Sin duda, el agravamiento de la crisis climática va a incrementar los problemas migratorios, debido a los desastres climáticos y a la pérdida de tierras. La novela Solito, por tanto, se ubica en el género de la denuncia social dado que muestra las insoportables condiciones de vida que es el denominado común de la experiencia migrante. Este es un proceso de larga duración que alcanza hasta los adultos, dado que los niños migrantes tienen que lidiar con los traumas provocados por las experiencias más peligrosas y denigrantes.

A continuación, se presenta una breve sinopsis de la obra de Zamora, tratando de intercalar algunos comentarios que muestran las diversas estrategias con las que los migrantes intentan dar sentido a una experiencia que, en el fondo, demanda una comprensión profunda por parte de la sociedad, para tratar de aliviar los profundos traumas que viven personas que no han cometido otra falta sino la de haber nacido en países con una situación social desastrosa. Sin negar la propia responsabilidad de las sociedades, gran parte del problema ha sido causado por la cortedad de miras de la política exterior norteamericana que ha visto a los países centroamericanos como su patio trasero y han ayudado a que se consoliden gobiernos autoritarios que empeoran la vida de sus grupos más vulnerables.

Sinopsis de la obra

Note de bas de page 3 :

Debe mencionarse que el tema de la novela no es nuevo para el autor, quien ya había trabajado una colección de poemas con el significativo título de Unacompanied (2017). Este esfuerzo significa, pues, un retorno de un tema constitutivo de su propia vida, un evento traumático, que ahora se expresa en forma novelística.

Solito es una obra que se despliega a través de los ojos de un niño, Javier Zamora, quien cuenta en ese momento, con nueve años de edad. El niño emprende un viaje migratorio de siete semanas desde El Salvador a EEUU para reunirse con sus padres. Javier inicia la primera etapa del viaje con el coyote y su abuelo, quien lo dejará en Guatemala. El viaje lo realizan otros cinco personajes: Chino, Chele, Patricia, su hija Carla y Marcelo, a quien el abuelo le encargará el cuidado de Javier.3

A pesar de que Javier no ha vivido con sus padres durante la mayor parte de su vida, ha tenido en su existencia una vida llena de amor y cuidados por parte de la familia extendida. Sus abuelos y tías han mantenido contacto con los padres de Javier, quien habla con ellos todas las semanas; ellos siempre les mandan regalos. Javier recuerda con dulzura momentos y anécdotas llenas de cariño de sus padres, así como de sus abuelos, aspecto que resalta la importancia de la familia extendida en América Latina. Él asiste a la escuela siempre con la idea de que alguno de sus compañeros o él mismo va a abandonar sus estudios, puesto que van a hacer el viaje de reunión con sus padres. Está consciente de que su comunidad se está desmembrando de manera paulatina: "Siento como que cada mes alguien más desaparece" (Zamora, 2022: 23). Esta pequeña vivencia expresa la experiencia cotidiana de comunidades que, ante la falta de oportunidades, ven cómo sus miembros se ven obligados a emigrar. Javier y sus familiares saben que el pequeño hará el viaje y mantienen la esperanza viva en cada llamada telefónica con los padres de Javier.

Al inicio del viaje, Javier y su abuelo conocen a las personas que harán el mismo recorrido. Salen de El Salvador con una actitud de desconfianza. Tratan de conocer a cada uno por medio de sus actitudes pues es una aventura en la que el niño viajará solo, situación que provoca temores tanto en el pequeño como en sus familiares. Conforme avanzan y viven tropiezos y desventuras, Javier y sus compañeros de viaje se transforman de completos desconocidos en una ‘familia’, cuyos lazos, formados en la adversidad y en el peligro, les ayudarán a sobrevivir y a sobrellevar la dura travesía. Los adultos ‘adoptan’ a Javier, quien siempre es tratado como un niño, mostrando el sentido de solidaridad que surge entre los que viven situaciones de vulnerabilidad extrema.

La incertidumbre de internarse en una travesía incierta motiva a los migrantes a seguir las instrucciones del coyote. Debe tomarse en cuenta que, en los tiempos de la novela, el “coyote”, es decir el encargado de dirigirlos durante el viaje, no era necesariamente un miembro del crimen organizado. Es decir, era una persona que tenía la experiencia y conocimiento que se necesitaba para poder superar los obstáculos que representaba viajar por tierra hacia los Estados Unidos. Desde luego, siempre existían abusos de algunos de estas personas, pero la tónica general era que había cierta relación previa al viaje; en particular, el coyote ya era conocido como tal.

Note de bas de page 4 :

Como se puede colegir, el crimen organizado ve al migrante como pura mercancía. En cierto momento este puede convertirse en tráfico de personas, dado que el migrante puede ser forzado a realizar actividades en contra de su dignidad —como es el caso de la prostitución. Los migrantes pueden ser asesinados, como sucedió en Tamaulipas con el caso de 72 personas que fueron ejecutadas en 2018 por el Cártel de los Zetas. Esta no es la única masacre contra migrantes. Se debe recordar la de Cadereyta (Nuevo León) que involucró la muerte y desmembramiento de 49 personas.

Esta persona tomaba las medidas para proteger a la gente que se había confiado a su experiencia, para dirigir tan riesgosa travesía. Los viajes eran el medio de vida del coyote; en cierto modo, era un personaje de la sociedad salvadoreña que prestaba un servicio requerido por muchos. Él que ayudaba a migrar ponía su experiencia al servicio de los migrantes. Esto cambió con el involucramiento de las redes del crimen organizado, entre estos, carteles de droga que tratan de aprovechar, de diferentes maneras, la peligrosa travesía de los migrantes. Esto muestra por qué la migración irregular no puede ser criminalizada.4

El primer momento terrible de la travesía es el viaje en bote que les hará evitar parte del recorrido por tierra. Cuando salen en bote de Guatemala hacia Oaxaca (México), el abuelo le encarga a Javier a los hombres del grupo “Este es mi nieto, Javier… Nos acabamos de conocer, pero les pido que, cuando me vaya, por favor cuídenmelo. Está muy chiquito y va a viajar sin su familia. Ustedes son su familia” (ibid.: 89) (Itálicas en el original). Con esa simple declaración, se hace una petición profunda: el sentido de familia conlleva el sentimiento de protección. De nuevo, este es uno de los rasgos con que se vive la familia dentro de las culturas latinoamericanas. Los vínculos de solidaridad se muestran en la urgencia de las circunstancias. Los mismos abuelos han sido los custodios naturales de Javier. En las familias latinoamericanas, los abuelos suelen ser parte importante y respetada de la familia.

Note de bas de page 5 :

Debe recordarse que las maras, en realidad, se constituyen a partir de los grupos de jóvenes que fueron expulsados por el gobierno de Ronald Reagan. Al regresar a El Salvador estos grupos, que ya se habían constituido en pandillas en Los Ángeles, reproducen su actuar en El Salvador.

Sin embargo, el niño Javier, actuando con el cuidado que implica la situación, empieza desde el primer día a observar a sus compañeros de viaje para identificar a las personas en las que puede confiar cuando se quede solo o afronte una situación inesperada. De tal manera que se guía por los comentarios de sus familiares para tratar de reconocer a los miembros de su grupo en los que puede confiar. Por ejemplo, al ver los tatuajes de Marcelo recuerda lo que su abuela dijo alguna vez: “Los tatuajes son para gente mala, para los mañosos, reos, mareros, los más malos, malacates para gente sin fe” (ibid..: 100). Este tipo de experiencia refleja también las mismas tensiones de la sociedad salvadoreña, la cual ha vivido épocas de incertidumbre por la multiplicación de las pandillas juveniles que han venido a conocerse como maras5. En ese contexto, se van poco a poco cuestionando los estereotipos de la realidad salvadoreña.

Note de bas de page 6 :

El cadejo, sin embargo, tiene diferentes connotaciones en Guatemala. El Cadejo es un perro que puede ser bueno o puede ser malo; el primero suele ser de color blanco, mientras el segundo es de color negro. Este animal se suele presentar a las personas que andan en las calles de noche, en estado etílico. La figura que más se asemeja en el contexto guatemalteco al cadejo en sentido salvadoreño, es el nahual, el cual es un animal que se vincula a una persona como una especie de espíritu protector.

Un aspecto interesante en la novela es la recreación de ciertos personajes culturales que adquieren diferentes sentidos en diversas partes del mundo americano y que reflejan la cultura indígena compartida, con diferentes variantes, por los países de América Central. Muestran el sentido de seguridad que brindan los mitos y las leyendas. De este modo, Javier tiene fe en que su “cadejo” lo va a proteger durante su travesía. La leyenda del cadejo, muy popular en El Salvador, versa acerca de un espíritu protector que cuida de las personas. Su abuelo le cuenta que si escucha un silbido agudo cercano significa que es un cadejo y le afirma que ellos protegen a las personas cuando lo necesitan. Al despedirse en Guatemala, su abuelo le asevera que “‘un cadejo te anda cuidando’, dice, suavemente, ‘siempre recordate de eso’” (Ibid.: 119). Aunque lo dice con convicción, también lo hace para aliviar el dolor de la separación y el temor de lo desconocido. El pequeño niño en momento de desolación y temor recuerda que su cadejo está con él y toma la forma de las personas que lo acompañan en su viaje: “Tengo un Cadejo. Tengo a Patricia que está aquí agarrándome de la mano, cuidándome” (Ibid.: 188)6.

Javier piensa que “así es el Cadejo. Igual que la luna. Sé que el Cadejo está por aquí. Viéndome. Escuchándome. El Cadejo es la luna. Los dos me van a cuidar” (Ibid.: 240) (Itálicas en el original). Esa leyenda le brinda a Javier un sentimiento de seguridad en un mundo que es todo menos seguro. Pero cumple una de las funciones del mito: saber que el mundo tiene un orden que, al final, puede ayudar a enfrentar las incertidumbres de la vida.

El niño, sin embargo, colorea su travesía de inocencia infantil cuando se empieza a identificar con el grupo. En sus palabras: “Los Seis, así le pongo de nombre al grupo. Somos como los Power Rangers, Sailor Moon…Somos un equipo. Nuestra misión: llegar a La USA” (Ibid.: 134-135). Esta expresión le da un tono de aventura y unión a dicha experiencia traumática.

Note de bas de page 7 :

La palabra cipote refiere a un menor de edad.

La familiaridad y la creación de lazos de cariño y amistad se ven representados por los sobrenombres que cada uno de los adultos le ponen a Javier. En Guadalajara, Javier ya es “Cipotillo para Chele y ‘Hermanito’ para Chino7. La barrera de los estereotipos se va desintegrando con la convivencia que impone un recorrido lleno de tensión, que se vuelve más difícil a medida que se aproximan a la frontera norteamericana.

Poco a poco van desapareciendo los recelos que existían al principio del periplo. Por ejemplo, el pequeño Javier nota que

Marcelo me da menos miedo ahora que sí me habla. A pesar de sus tatuajes me da menos miedo. Al principio me daban miedo los tatuajes de El Chino pero solo porque Abuelito Chepe conocía a Marcelo. Pero El Chino es bien buena gente conmigo (Ibid.: 248).

Note de bas de page 8 :

Debe notarse que uno de los signos externos de los mareros (pandilleros juveniles), era precisamente el despliegue de tatuajes.

Esto sugiere que una manera de evitar los prejuicios es precisamente el contacto cercano entre las personas8.

Javier experimenta la amistad y solidaridad y se da cuenta de que se forma y crece con la convivencia y las experiencias que se viven al día a día o con la separación. Reconoce el amor hacia su familia. “Quiero a El Abuelo como quiero a Abuelita Neli. No sabía que lo quería tanto. No sabía que él me quería a mí” (ibid.: 114). El viaje en lancha de Guatemala a Oaxaca es la primera experiencia peligrosa que viven Los Seis. Javier, al ser el más pequeño del grupo, es protegido por los adultos. Ellos le muestran toda su protección.

Nunca me había abrazado así un hombre adulto. Es como un abrazo de Abuelito Chepe. No recuerdo haber abrazado nunca a mi Papá. Patricia, Carla, y ahora El Chino. Tres extraños me han abrazado en un día (Ibid.: 160).

Javier percibe incluso un sutil cambio en el coyote, quien suaviza la voz en algunas ocasiones “Pero su voz de ahorita no hace juego con él, es una voz para alguien más buena gente” (Ibid.: 244). Esto muestra que en esos tiempos el coyote no era un miembro del crimen organizado, era un trabajador cuya misión era llevar a los viajeros a su nuevo destino.

Note de bas de page 9 :

Ocós es el nombre del puerto de Guatemala desde el cual viajan a Oaxaca, México.

En medio de sus experiencias, Javier aprende que las palabras tienen una connotación más allá de su significado inmediato y que los términos con que nos identifican y nos nombramos marcan nuestro mundo y nuestras experiencias; nos encasillan en un nicho social que pueden pesar en nuestro destino más allá de lo previsto. Esto sucede con el término “migrante: “‘migrantes’ como nos llama la gente de acá. Es una palabra que cuesta decir” (Ibid.: 128), “Así nos decía la gente de Ocós9. Eso somos. Eso soy” (Ibid.:143). El niño se ve ahora envuelto en la lógica de un vocablo que implica inéditas vivencias sociales, que, como es de esperar, tendrán que aguardar al lenguaje literario para poder alcanzar todo su significado. La palabra migrante, en realidad, marca la vida de todos aquellos que lo son, aun cuando no hayan vivido experiencias como las de Javier, porque emigraron en otras condiciones.

La novela se interna en el complejo mundo social que envuelve el peligroso recorrido. En esta dirección, otro aspecto que destaca son los estereotipos raciales, en particular los que afectan a las personas indígenas de Mesoamérica: “‘Pues tú me dirás, indio’. Otra vez esa palabra. Todo el mundo la dice como con saña, como si fuera una mala palabra” (Ibid.: 198). En el tiempo en el que Javier realiza su viaje todavía se sostenía con bastante frecuencia el sentido peyorativo de este término, especialmente en Guatemala y grandes regiones de México. Debe decirse, sin embargo, que el flagelo del racismo sigue afectando a la política de los países de la región, de manera que los indígenas, por lo general, enfrentan los indicadores sociales más negativos. Los prejuicios racistas, manifestados en una negativa de la sociedad a reconocer las necesidades de los vulnerables, es todavía una realidad en los países de Mesoamérica.

Note de bas de page 10 :

Muchas de estas organizaciones proveen albergue para los migrantes ilegales. Se puede mencionar la Casa San Juan Diego y San Francisco de Asís, las cual se encuentra en Matomoros (Tamaulipas, México), Casa del Peregrino Migrante (Mazatlán, Sinaloa), Albergue para Migrantes “El Buen Samaritano” (Ciudad Juárez, Chihuahua).

También los migrantes se enfrentan a los prejuicios y sentimientos negativos de las personas que los tratan de perjudicar durante la travesía. Para protegerse durante el camino, Javier y su grupo no deben hablar con nadie porque, en cierta forma, son enemigos: “Una ‘emergencia’ es cuando no hay nadie conocido cerca. O si te separas del grupo, entonces háblale al adulto que esté más cerca” (Ibid.: 103). El coyote les explica “¡la gente puede llamar a la policía y ellos se los llevan a ustedes, o los asaltan, o los matan!” (Ibid.: 175). Este hecho muestra la falta de solidaridad que enfrentan los migrantes centroamericanos por parte de las autoridades mexicanas y por algunas personas que se encuentran en su camino, que se comportan de manera despectiva con los viajes que van detrás de una vida mejor. No se puede negar, sin embargo, que existen incluso organizaciones que ayudan a los migrantes a encontrar pequeños alivios durante semejante travesía10.

La experiencia de la primera detención de la Migra resultará mucho más traumática que caminar por el desierto en la noche o atravesar en lancha el Océano Pacífico. El sentimiento de seguridad que había sentido Javier, con la ayuda de los diferentes coyotes, polleros y su ‘familia’ se ve en peligro. Ve su mundo derrumbarse con el desmembramiento del grupo de migrantes que apenas había atravesado, por primera vez, la frontera norteamericana. Es testigo de cómo varios perros pastor alemán persiguen al grupo de migrantes, cómo la policía migratoria encañona a El Chino para obligarlo a detenerse y a hincarse, cómo esposan a Patricia y a El Chino y cómo son obligados a subir a las camionetas. Los Seis ahora es un grupo de cuatro: la ‘familia mexicana’: Chino, Patricia, Carla y el mismo Javier.

Note de bas de page 11 :

De hecho, los poemas escritos con anterioridad por Zamora expresan un sentimiento de nostalgia hacia El Salvador.

Hasta el momento del primer intento fallido de cruzar la frontera, después de haber caminado toda la noche, es cuando siente físicamente el cansancio; experimenta la frustración de haber sido atrapados; “Siento la boca pesada. Me duele todo, me duelen las piernas, el cuerpo, todo. El estómago también. Me siento mal; como si tuviera fiebre. Me duele la cabeza” (Ibid.: 378). Ese sentimiento de fracaso se extiende hacia su cadejo protector porque no entiende que haya permitido que los descubrieran: “Estoy bravo con El Cadejo. ¿Cómo dejó que nos pasara esto? Ahí estaba la luna y estaba llena, pero igual no hizo nada. (Ibid.: 409). También expresa sentimientos negativos, como hacia la percepción del que sería su nuevo país: “Hace calor en La USA, en el país de mis papás. Pensé que iba a ser como el Polo Norte que sale en los anuncios de Coca Cola, pero hace más calor que en El Salvador” (Ibid.: 378).11

La única seguridad que tiene es estar cerca de su ‘familia’ puesto que en su corto recorrido ha visto desaparecer personas que supuestamente iban a hacer el mismo viaje que él.

Tengo miedo de que no vamos a volver a ver a El Chino, igual que pasó con la gente de las lanchas. Igual que los guatemaltecos que El Coyote pudo rescatar camino al D.F. Igual que Marcelo, Mario y Chele (Ibid.: 394).

De tal manera que cuando la adversidad llega, Javier siente consuelo con su nueva ‘familia’, “Abrazo a los dos. No quiero volver a separarme de ellos otra vez. Todos olemos a tierra y polvo. Carla los abraza. Somos Los Cuatro (ibid.: 411).

Note de bas de page 12 :

Por mi trabajo de traductora de migrantes irregulares, comenta la autora del artículo, he notado que muchos cruzan la frontera sin conocer su ubicación geográfica. Se les hace tomar una pastilla para que puedan aguantar la agotadora jornada. Respecto a su ubicación se guían por cerros, casas, que el coyote supuestamente conoce.

Javier es capturado por la patrulla fronteriza; el autor no especifica en donde, quizás por su desorientación.12 Con su apresamiento, se vive un momento central de la obra pues experimenta el enjaulamiento y la separación de su ‘familia’:

Estoy en un zoológico. En una jaula. Soy un mono a la par de otros veintiún monos; al menos veintiuno. Todos tienen la cara de pocos amigos. Nadie sonríe (384).

Estas impresiones revelan la viva conciencia de las violaciones a su dignidad humana que el narrador, Zamora, ha enfrentado en una travesía que no debería emprender ninguna persona, especialmente un menor de edad.

Note de bas de page 13 :

Igualmente, el autor no especifica a qué desierto se refiere.

Después del primer fracaso, un segundo intento para cruzar la frontera comienza con la travesía del desierto13 Experiencia bastante traumática, en muchas ocasiones, porque no todos los coyotes son honestos y engañan a los migrantes haciéndoles perder energía, dinero y esperanzas. Para los migrantes, esta nueva tentativa resulta bastante tortuosa y larga debido a que los polleros parecen no saber la ruta lo que obliga a los migrantes a caminar sin rumbo fijo. Quedan rezagados y se separan del resto del grupo, caminando por dos días con la ilusión de encontrar la casa que les había indicado el pollero. La ilusión de lograr su objetivo y la solidaridad que ha crecido entre ellos los hace seguir adelante a pesar de que Patricia tiene la cara lastimada por las espinas de cactus; el agua y los alimentos se acaban pronto cuando se encuentran en medio del desierto y ya tienen los pies destrozados. Casi por inercia,

seguimos caminando. ¿Qué estamos buscando? Acá no hay casas. No hay ranchos. No hay árboles. El Chino me aprieta la mano. Carla se quedó dormida [en su espalda]. Patricia camina de lado, como si estuviera bola (ibid.: 504).

Desafortunadamente, un ‘gringo’ los descubre y los entrega a un oficial migratorio quien, después de ofrecerles comida, los regresa a la frontera con México sin reportarlos a La Migra. El segundo intento ha fallado.

Las desventuras ayudan al grupo a cuidarse mutuamente haciendo que la distancia entre ellos y la desconfianza mutua ya no exista. En cada momento vivido o en cada acción de sus compañeros, Javier reconoce aspectos de su propia familia o de su pasado.

Solito no solo es una novela de la migración, sino también una novela de la solidaridad; una solidaridad que emerge en circunstancias penosas. En este momento de la aventura resalta el sentido que adquiere la familia en el proceso migratorio; muchos migrantes no aceptan la idea de no volver a ver a su familia, aunque el fenómeno de la separación definitiva no es infrecuente A pesar de que todos enfrentan un futuro incierto, aún existe espacio para que los adultos muestren su afecto y cuidado hacia un niño a quien apenas han conocido. Este es un rayo de esperanza en un mundo que ha perdido todo asomo de respeto para los más débiles.

Finalmente, después de dos intentos fallidos, los Cuatro logran cruzar la frontera con éxito y llegan a salvo al refugio —del cual no se proporciona su ubicación— donde harán contacto con sus familiares. Mientras descansan y recobran fuerzas la alegría de haber logrado su objetivo se convierte en una profunda tristeza cuando los compañeros de esta aventura se dan cuenta de que es el momento de la separación puesto que sus destinos están en lados opuestos del país: Javier va a California mientras que Patricia, Carla y Chino van a Virginia.

Durante esta aventura de tres meses, unos desconocidos han compartido peligros, risas, llantos, desesperanzas... Javier nunca se imaginó que se separaría de su ‘familia’ al llegar a los Estados Unidos. Los Cuatro se abrazan y se entregan a su dolor: “Los quiero mucho” escribe Javier. “Los quiero un montón. Un charquito, un lago en mis ojos. No quiero soltarlos. Nadie quiere soltarse. Un río” (Ibid.: 373).

Derechos humanos y traumas

La novela de Zamora, Solito, deja un sabor amargo en el cual resaltan, sin embargo, los momentos de esperanza que se despliegan en la inocencia de un pequeño que se enfrenta a una de las más terribles experiencias de la vida. El valor de la obra radica, sin embargo, en que hace visible la realidad que experimenta uno de los sectores más vulnerables de la actualidad: el de los migrantes y refugiados. Sin embargo, como lo reconocía Hannah Arendt, el derecho a tener derechos no se garantiza por el hecho de ser humanos. En esta dirección, el desaparecido jurista italiano Stéfano Rodotà decía que el derecho a tener derechos era consubstancial a la dignidad humana (Rodotà, 2014: 15).

Note de bas de page 14 :

Desde su cátedra en la Universidad de Salamanca, Vitoria desmanteló las justificaciones usadas para justificar la presencia de los españoles en las nuevas tierras. Sostuvo, sin embargo, que el derecho de los europeos a ir al Nuevo Mundo se sustentaba en el derecho a migrar, esto es, en el ius migrandi. Es fácil de colegir, sin embargo, que tal derecho no es respetado o ha sido olvidado por las circunstancias de un mundo que depende de la geopolítica a un nivel que ya debe ser cuestionado. Ahora el problema de la migración requiere respuestas globales, precisamente por el nivel de sufrimiento de estos colectivos vulnerables.

También resalta la violación continua en contra de los derechos de la migración, cuando éste está reconocido en el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Asimismo, subraya el constitucionalista italiano Luigi Ferrajoli, el derecho a la migración es “el más antiguo de los derechos naturales, formulados en los orígenes de la civilización jurídica moderna por el teólogo español Francisco de Vitoria” (2004: 125).14 Ferrajoli subraya que, en Vitoria, tal derecho se basaba en una especie de fraternidad universal, que en una época neoliberal como la nuestra, claramente, se ha eclipsado.

No se puede ignorar, sin embargo, las grandes tensiones que presenta el problema de la migración para un mundo que experimenta cada vez cotas más profundas de deshumanización. Las mismas condiciones de vida de muchas personas se han precarizado en el mundo desarrollado. Ya no se puede negar que los múltiples problemas que enfrenta el mundo contemporáneo, amordazado por el negacionismo de los poderosos plutócratas, va a seguir arrojando migrantes fuera de sus países.

Gerardo Pisarello (2014) piensa que el neoliberalismo trajo consigo un proceso destituyente—en el que han desaparecido muchos derechos que antes se tomaban como garantizados. La situación se hizo evidente desde la crisis económica mundial de 2007 y 2008, cuyas políticas de austeridad mostraron el punto hasta el que los poderes financieros dominan el mundo.

Un aspecto que puede considerarse necesario de tratar es la poca consideración que se plantea respecto al futuro que enfrentan los niños que se ven obligados a emigrar, ahora bajo condiciones más peligrosas. De nuevo, el interés superior del niño —norma que debe privar en la consideración de toda medida que afecte a los menores— es violado de manera impune. La experiencia traumática vivida por estos niños afectará la integridad de su vida como adultos. Los traumas enfrentados en los menores repercutirán en su vida adulta; este hecho afectará incluso a las sociedades a las que pertenecen. Incluso, en su poemario Unaccompanied, Zamora presenta algunos de los traumas que le afectaron desde su época migrante. Joanne Brown observa en sus trabajos sobre la migración de menores que la “inmigración es uno de los eventos más estresantes que una familia puede experimentar” (2010:111).

Finalmente, el fenómeno migratorio es un problema global y no debe ser resuelto por las fuerzas nacionales, sino que debe involucrar a las fuerzas que operan en el mundo globalizado. Es un problema del sistema geopolítico, pero también del sistema económico que ha generado una cultura tóxica que envenena la convivencialidad humana, rasgo que debe potenciarse en una época como la actual, en donde se debe alcanzar una paz basada en la razón humanitaria y el acogimiento del Otro.

Conclusión

Esta historia de viaje presenta personas con sus imperfecciones humanas. No existen personas estereotípicas ni totalmente malas ni buenas. A pesar de que Javier se refiere a ‘los gringos malos’, hay un oficial que no los denuncia y los deja en la frontera para que puedan intentar cruzar, una vez que hayan descansado. También, Los Cuatro conocen polleros que los engañan y los hacen caminar inútilmente, pero también hay otros que los llevan a buen término del viaje.

La novela de Zamora se convierte, en consecuencia, en una nueva etapa en la literatura sobre migración. El autor, lo hace desde la perspectiva interna de un niño que enfrenta una de las experiencias más traumáticas que, sin embargo, se convierte en un testimonio de esperanza al demostrar cómo el deseo de protegerse en las penalidades más severas es capaz de generar una solidaridad ejemplar. Brinda una enseñanza sobre la solidaridad, mostrando que, en la suprema precariedad, las personas pueden mostrar lo mejor de sí mismas. Puede ayudar a sensibilizar al mundo acerca de tan traumática experiencia.

Como tal, Solito es una novela que expresa otra dimensión de la experiencia migrante: una travesía que siempre ha sido peligrosa para cualquier menor. Debe mencionarse, sin embargo, que la situación migratoria hoy día se ha vuelto más peligrosa, debido a la actitud más intransigente de las autoridades, así como a la participación del crimen organizado, ya en la modalidad de “tráfico de personas”. Algunas tragedias recientes, en las que migrantes han perecido en contenedores, se han perdido en el desierto o han sido masacrados por bandas del crimen organizado, muestran que los peligros subsisten en una travesía que podría evitarse si se tomasen medidas integrales para asegurar la funcionalidad de las sociedades cuya injusticia hace que muchas personas tengan que abandonar su país, expuestas muchas veces a ser víctimas del sistema de injusticia, en sus propios países.

Existen otras novelas que presentan la inaceptable realidad de la migración de los menores, y, desde luego, de las personas adultas. Una historia de viaje similar a la de Javier es la de Enrique un joven hondureño de 16 años, el protagonista de la obra de Sonia Nazario, La travesía de Enrique. Esta obra podría incluirse en la tradición del testimonio latinoamericano que se caracteriza por la “producción social de la verdad, memoria y justicia” (García,2012: 372).

Nazario se convierte en la voz objetiva y detallada de Enrique al contar su historia, puesto que al haber hecho el mismo recorrido que el joven, da cuenta y extiende la historia de Enrique de forma periodística. Dos temas sobresalen en esta obra: el viaje y la reunificación familiar; es decir, Enrique añora e idealiza la vida con su madre y arriesga su vida para lograrlo. Con respecto a la primera, Enrique usa el peligroso tren “La bestia” en su recorrido por México. A través de esta narración, los lectores aprenden sobre las diversas vicisitudes, contradicciones y maltratos que viven los migrantes en su camino por México, forzando a la concientización de la compleja situación de los migrantes. Una vez ya en compañía de su madre, Enrique experimenta el desencanto de vivir con una familia a la que no conocía y que había idealizado.

Sin embargo, en el futuro deben escribirse otras novelas para reflejar la turbulenta vida de los viajeros sin papeles migratorios en la época del crimen organizado. El problema, en realidad, se empeora con cada día que pasa; como lo hace ver S. Arel (2017:43), la mitad de los refugiados son menores de edad. En particular, el problema ha adquirido ribetes de urgencia con las caravanas de personas que se organizan, básicamente desde Honduras, las cuales incluyen otros países centroamericanos e incluso venezolanos. Las novelas e investigaciones que muestran el creciente problema de la migración son necesarias para alcanzar mayor conciencia de un problema que se agrava con el paso del tiempo. Al final, los dos objetivos se cumplieron, aunque no de la forma en que Enrique lo había soñado: él llegó vivo al lado de su madre; sin embargo, vive atrapado en un ciclo de abandono e insatisfacción, que señala los problemas de la vida posmigratoria.

En conclusión, las novelas de la migración recuerdan a la humanidad el problema constante de la migración irregular. Hacen ver que condiciones humanas de existencia impulsan a muchas personas a buscar un futuro que se antoja imposible.