El amor, las mujeres y el mal amor Love, women and bad love

Zonia Sotomayor Peterson ,
Leonardo Mendívil Chávez 
et Lydia Martínez Valdez 

https://doi.org/10.25965/trahs.3556

La violación de menores, de infantes, es uno de los delitos más aborrecibles con el que lidiamos en la actualidad. Aunque aquí se retoman algunos datos que pretenden dar claridad sobre el fenómeno, sobre. La violación de menores, de infantes, es uno de los delitos más aborrecibles con el que lidiamos en la actualidad. Aunque aquí se retoman, en nuestra investigación, algunos datos que pretenden dar claridad sobre el fenómeno, sobre todo del lado del violador, nos hemos enfocado más bien en la mujer, la madre de las víctimas, ahora detenida en ceresos del estado de Sonora (México), quien, no obstante haber sido ella misma violada cuando niña, tolera, y no sólo tolera que su compañero, sea o no el padre biológico de sus hijos, abuse de éstos, sino que lo protege al guardar en secreto este hecho lamentable y llega al grado de cuidar de este varón con su complicidad, silencio e, incluso, podría llegar a colaborar con él a la hora de cometer la violación.

Le viol commis sur des mineurs et de tout jeunes enfants, est l’un des délits les plus abjects auxquels nous sommes confrontés de nos jours. Dans notre article nous partons des recherches que nous avons menées auprès des violeurs eux-mêmes, mais ce qui nous intéresse ici, c’est de porter à la connaissance du lecteur la parole des femmes, les mères des victimes, détenues dans les prisons de l’état du Sonora (Mexique), dont bon nombre d’entre elles ont été violées dans leur enfance et qui, pourtant, acceptent que leurs compagnons, qu’ils soient ou non le père biologique de leurs enfants, abusent d’eux, gardent le silence sur leurs exactions et en arrivent même, pour certaines d’entre elles à être leurs complices.

A violação de menores, de crianças, é um dos crimes mais hediondos com que lidamos atualmente. Embora aqui sejam retomados alguns dados que pretendem esclarecer o fenômeno, principalmente do lado do estuprador, focalizamos antes a mulher, a mãe das vítimas presa em prisões do estado de Sonora (Mexico) que, apesar de ter sido estuprada na infância, tolera, e não só tolera que seu companheiro, seja ou não ele o pai biológico de seus filhos, abuse deles, mas também o protege mantendo esse fato lamentável em segredo e chega a cuidar deste homem com sua cumplicidade, silêncio e até poderia colaborar com ele na prática do estupro.

Rape of Minors and Infants, is one of the most abhorrent acts with which we deal in our times. In this writing we try to provide more clarity of this despicable behavior, even though on the perpetrator side, we have focused on Women, mother of the victims, prisoners in Sonora prisons (Mexico) who, never the less, having herself being raped as a child, tolerates, and not only tolerates that her partner, being the biological father or not of her children, rapes them, but also protects him by keeping the secret in complicity, silence, or even in participating with him in the rape itself.

Contents

Full text

Note de bas de page 1 :

Primera Carta a los Corintios 13: 1-8. De Reina, Casiodoro. Reina Valera 1960. Sociedades Bíblicas Unidas. Brasil.

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. 4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8 El amor nunca deja de ser”1. 1ª Carta a los Corintios 13:1-8.

Océanos de tinta se han escrito sobre el amor. Océanos de tinta se han escrito sobre la mujer y el amor… pero no podemos menos que preguntarnos siempre si aquellos que hablan del amor como expertos en el tema, saben en verdad qué cosa es amar, porque saber sobre el amor es una cosa, pero amar por cierto que es muy otra.

Note de bas de page 2 :

La Celestina de Fernando de Rojas; Amadís de Gaula; El poema del Mío Cid, autor anónimo; Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo; Divina Comedia de Dante Alligeri; El libro del buen amor del Arcipreste de Hita…

Durante la Edad Media2 fueron escritas multitud de obras sobre el amor. Tema es éste que nos mortifica, nos urge, nos confronta, nos apasiona… o deliberadamente obviamos. Quizá lo más condenable de esta situación es que, desde que nace se lleve a la niña y más tarde a la mujer, a que piense que sólo en el amor podrá realizarse a plenitud. No se le insta tanto o con tanto fervor, a que se doctore en alguna disciplina, pero sí se le exhorta a que se case y forme una familia porque sólo a través de ella, se le dice, podrá ser feliz. Casarse, tener hijos, luchar por ese matrimonio y soportarlo todo para sobrevivir como familia, esto es, no terminar con la unión matrimonial.

Mientras que al varón sí se le convence de la importancia de su realización personal a través de la educación, de lograr aquello que ha soñado, lo que anhela, que haga lo que deba para conseguirlo, no importa el precio; él debe triunfar, sobre todo eso, ser un triunfador… cualquier cosa que esto signifique para el o los varones. “El amor, como nos han dicho infinidad de varones, es cosa de viejas, un invento fantástico para que aflojen…”.

Por tanto, son dos visiones totalmente diferentes e incluso contrarias; para la mujer el amor es el centro de su vida, realización y plenitud, para el varón es una parte del ser… pero sólo eso, una parte, una realidad bienvenida pero que, al final, no importa tanto. La sociedad en general tiene el extraño concepto de que hay varias clases de amor, o quizá se hace el intento de tratar de explicarlo dependiendo de a quién se ame, lo que nos llevaría a pensar que existen varias clases de amor así, se dice que se ama a los amigos, a los hermanos, a los padres, a los hijos… sugiriendo que cada uno es distinto… a la persona esa especial, deslumbrante, que ha venido a llenar nuestros días y horas de sueños, anhelos, deseos inconfesables o no con la que trabamos torsos, piernas, labios, cuerpos fluidos en un no saber dónde comienzo yo y dónde terminas tú… convertidos por fin en sangre y extravíos del corazón…

Es decir, el amor se manifestaría a través de la conducta amorosa, que tiene aspectos internos con relación a lo cognitivo (conceptos, ideas y pensamientos), a lo afectivo (emociones y sentimientos) y a lo psicofisiológico. La manifestación externa se realiza a través del lenguaje verbal y no verbal (Yela, 2000). Cabe entonces pensar que el amor se sitúa dentro del marco de las emociones individuales humanas, pero va a desarrollarse en el contexto de una relación de pareja y, no está exento de la fuerte influencia que ejerce sobre ella el contexto sociocultural en el que se encuentra inmersa.

Si partimos de posiciones humanistas y de acuerdo a la Teoría de las necesidades de Maslow (1954), existirían dos tipos de necesidades amorosas: el amor “D” y el amor “B”. El primero se relaciona con lo deficitario: (D-needs) que surgiría del deseo de pertenecer, de ser protegido y de experimentar gratificación fisiológica. El amor “B” sería la búsqueda activa de desarrollo (B-needs) por la que la persona, una vez alcanzada la autorrealización, desearía involucrarse en la satisfacción de las necesidades del otro. Fromm (1996:36) postula que el amor surge del proceso de búsqueda de respuestas al problema de la existencia humana que cada individuo emprende, y de la búsqueda de transcendencia humana.

Siempre hemos creído que el amor es cosa de adultos, de seres formados, acabados y bien pulidos. Y creemos esto porque el amor es parte constituyente de la madurez de la persona. Podremos argumentar que todos nos enamoramos una, o algunas veces en la vida… es verdad, pero también es verdad que el enamoramiento no es propiamente el amor. Forma parte de éste, claro que sí, pero no es el amor en sí mismo. El amor no es enamoramiento, aunque lo contenga, vaya, es una pequeña parte de ese gran y desconocido todo que es el amor. Pero… el amor no tiene mucho qué ver con la emoción, que sí es parte del enamoramiento, quizá por eso se confunda tan fácilmente con él.

Debemos convencer al lector de que todos sus intentos de amar están condenados al fracaso, a menos que procure, del modo más activo, desarrollar su personalidad total, en forma de alcanzar una personalidad productiva; y de que la satisfacción del amor individual no puede lograrse sin la capacidad de amar al prójimo, sin humildad, coraje, fe y disciplina. En una cultura en la cual estas cualidades son raras, también ha de ser rara la capacidad de amar (Fromm, 2015: 9).

Probablemente se deba esta incapacidad de amar, a lo que el psicoanalista Eric Fromm nos dice en su obra El Arte de Amar: que aquel que pretenda conocer el amor, amar, debe primero que nada desarrollar una personalidad productiva… pero la exigencia no termina ahí, ya que incluye virtudes como la humildad, la disciplina, la fe… la fuerza interior, que suelen en verdad ser virtudes bastante escasas.

Además, tenemos la mala costumbre de convertir en sinónimos dos emociones del todo ajenas y suele escucharse con más o menos frecuencia que amor es igual a dolor. La verdad simple y llana es que no queremos sufrir, no queremos padecer, no queremos que el objeto amado nos rechace, juegue con nosotros o de plano nos diga que ama a su vez a otra persona, porque, y quede claro, no conoce el infierno aquel que, habiendo amado, haya sido rechazado porque el amado ama a su vez a otro. No queremos compromisos y resulta que el amor es compromiso de por vida.

¿La erotización del poder?

Note de bas de page 3 :

Y ¿cómo y de qué manera es que algunas, varias de las mujeres compañeras de esos varones contribuyen a ello?

¿Frontera de la erotización masculina: violar niños? La pregunta que guía parte de nuestra investigación es: ¿por qué y para qué violan algunos varones?3 Hemos terminado ya con la primera fase de la investigación: la revisión de expedientes de varones sentenciados por violación, que compurgan su sentencia en el Cereso I de Hermosillo, Sonora. Leímos poco más de ciento veintisiete expedientes y de ahí tomamos aquellos casos que nos parecieron más reveladores de la conducta entendida como delito de violación. Siempre que va a elegirse al grupo de personas que serán entrevistadas debemos tomar en cuenta un largo menú de razones, algunas de ellas son éstas:

  • Debemos partir de la base de que este tipo de delitos son mal vistos y por lo tanto es indigno el interno que acepta haber cometido alguna violación, por ello, generalmente negarán hasta la exasperación su culpa; por lo tanto, hemos visto la posibilidad de entrevistar a aquellos que en principio aceptan haber cometido este delito ya con niños ya con adultos.

  • La accesibilidad al interno.

  • El deseo de éste de colaborar con la investigación.

  • Su capacidad de narración, ya que son varios los que se confiesan incapaces de traducir al lenguaje las motivaciones de sus actos.

Note de bas de page 4 :

A mi equipo de investigación y a mí en lo personal. Psicóloga Lydia Martínez, Mtro en Derecho Penal Leonardo Mendívil y yo, Dra, en Ciencias Sociales Zonia Sotomayor Peterson.

El mal amor y la violación serían una manifestación de este terrible mal amor, es un fenómeno que no ha dejado de atormentarme (atormentarnos)4 en lo personal, y que hemos meditado sin cesar, es éste: muchas de las mujeres que compurgan sentencia en diversos penales fueron formalmente acusadas de violación… al leer los expedientes pudimos percatarnos de que no existía como tal la violación; es decir, ellas no violaron propiamente a nadie… pero consintieron, permitieron, ocultaron; protegieron, para decirlo con todas sus letras, al varón con el que convivían, haya sido o no el padre biológico de las criaturas.

Y, no sólo ocultaron el hecho y ayudaron a que el agresor atacara a sus víctimas; llegado el caso, resguardaron con todo lo que esta palabra significa, beneficiaron, cuidaron a quien atacó a estos seres, por demás vulnerables. Los códigos penales suelen revisarse cada tanto tiempo y adecuarse añadiendo, modificando, quitando, agregando; en el caso específico que nos ocupa, muchísimos expedientes de mujeres sentenciadas siguen estando acusadas de violación, recientemente se ha optado por cambiar el delito a Perversión de Menores y una serie de precisiones en cuánto a número de agravios, personas afectadas, tiempo de la comisión del mismo, consecuencias, en fin…

La casi totalidad de estas mujeres fueron a su vez víctimas de violación cuando eran niñas. Así que no podemos menos que preguntarnos, ¿qué pasó? ¿qué tuvo que suceder para que estas mujeres actuaran, ya adultas, como facilitadoras y protectoras de los violadores con los que convivían? Resulta en verdad difícil comprender qué pudo motivar sus actos. ¿Porque, cómo es posible que quien vivió en carne propia el horror indescriptible de una violación siendo una criatura, permita y no sólo permita, sino que en ocasiones proteja a quien va a cometer o esté cometiendo este mismo acto atroz contra seres indefensos? La búsqueda de respuestas, de teorías, de razones o sin razones que den pie a este acto, suelen ser muchas; algunas, pretendidamente sesudas, las que acuden a teorías e ideas filosófico-psicológicas incomprendidas y otras francamente absurdas.

Note de bas de page 5 :

Cfr. El mito del instinto materno: La madre homicida, de mi autoría; Masculinidad y Violencia Homicida PyV; Génesis del Homicida PyV; libros y artículos arbitrados sobre investigaciones del fenómeno de la masculinidad mal entendida y el homicidio, la violación, la agresión contra los más vulnerables, como forma de afirmación de la propia masculinidad.

Creemos que las neurociencias pudieran tener algo que decir al respecto. ¿Verdaderamente la sociedad en la que vivimos se ha detenido a considerar qué sucede, bien en la mente, ya en el aspecto físico, qué ocurre en el cerebro a nivel masa encefálica, cuando una criatura es violada? Aparte de todo lo que sabemos, creemos, suponemos, está el hecho indudable de que el ataque ha dejado secuelas5. La agresión es tan lesiva que pudiera, con mucha seguridad, crear una especie de tempestad a nivel cerebral rompiendo, destruyendo enlaces, conexiones, destrozando todo aquello que le había permitido a la criatura desarrollarse con normalidad en un ambiente armónico y sentirse segura, en suelo firme, protegida, amada.

La razón pudiera tener qué ver con el amor, en este caso, el mal amor que la mujer profesa al varón con el que convive. Pero, como siempre, analicémoslo. Y, para ello, tenemos que ser francos al hacernos las siguientes interrogantes ¿entendemos qué es el amor? ¿Podemos decir que amamos, que no es sólo la pasión de la carne con todo su extraordinario atractivo lo que nos une a quien decimos amar? Y, si amamos a determinada persona, ¿por qué decimos que la amamos?, ¿cómo sabemos que en efecto estamos en presencia del amor, siendo éste de substancia tan resbaladiza, tan esquiva…? ¿Amamos realmente a alguien o queremos pensar que lo amamos? ¿Nos queda pues, clara, la diferencia entre estar enamorados y amar? Estar enamorado es estar en el nivel de la piel, es el estallido de la pasión, la sangre desbordada que nubla mente corazón, vida… porque para eso es la pasión y su atractivo es insuperable, pero tiene en contra que es… pasajero… De ahí que sea tan fácil confundir emociones, sensaciones, anhelos de piel que se quema en la nuestra cuando el amor es… otra cosa al decir de Fromm:

La necesidad más profunda del hombre es, entonces, la necesidad de superar su separatidad, de abandonar la prisión de su soledad. El fracaso absoluto en el logro de tal finalidad significa la locura, porque el pánico del aislamiento total sólo puede vencerse por medio de un retraimiento tan radical del mundo exterior, del cual se está separado que el sentimiento de separación se desvanece -porque el mundo exterior, del cual se está separado, ha desaparecido (Fromm, 1996).

Note de bas de page 6 :

Publicado en la Revista Arbitrada Virtual: Serendipia Volumen 2, Año 2 (IV) Caracas Venezuela. Diciembre de 2013. Serendipia. Revista Electrónica del Programa de Cooperación Interfacultades – UCV.

Y en la búsqueda de abandonar esa soledad hacemos una inmersión en un mundo de pensamientos y cuestionamientos: este análisis pretende comprender porqué las mujeres que fueron violadas de niñas permiten, en muchos casos, que sus compañeros sentimentales, sean o no los padres biológicos de sus hijos, los violen. Se cree que hay un instinto o una especie de tal que llevaría a la mujer a buscar la reproducción y en el cuidado extremo de los hijos. En mi artículo: El mito del instinto materno: la madre homicida6, creo haber dejado en claro que no existe tal instinto. Quizá sería más esclarecedor decir que la mujer está atada a su cuerpo y que si tiene relaciones coitales, puede embarazarse.

Dice Erick Fromm: “El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos” (1996: 35). Palabras contundentes son éstas y nos sitúan quizá al filo de lo importante del amor. Si el amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos, el que una mujer, una madre, permita que sus hijos sean violados por el varón con el que vive, al que dice amar, al grado no sólo de callar lo que éste hace sino de ayudarlo a hacer lo que urde y después defenderlo, ¿por qué protege al violador de sus hijos? ¿por qué no acude a las instancias adecuadas a demandarlo? ¿qué es lo que están diciendo sus actos en verdad? ¿que nada la ata a sus hijos, que nada siente deberles? ¿que toda su lealtad es para su compañero y que, no importa lo que haga, cuenta con ella y su complicidad es garantía de su amor? ¿Cabría pensar que estamos ante un amor verdadero, ese que es compromiso ante todo? ¿ante lo que es la esencia del amor verdadero entre un ser humano y otro ser humano? No, rotundamente no.

¿Estamos ante un ser humano muy enfermo llamado mujer? ¿O sólo está tan obnubilada que no puede pensar, que respira, camina, tiene sexo, pero en realidad es una especie de muerto ambulante? ¿Ahora bien, es su concepto del amor lo que terminó por destruir a esta mujer, el amor llevó con los pasos contados a que dejara de ser? ¿La mujer que hace esto está diciéndole al varón que lo ama al grado de ser su cómplice aún en situaciones que destrozan la parte importante de su realización y su ser como persona y como mujer misma?

¿Es tanto el terror que vive, que experimenta la mujer, que elige apoyarlo a él para no ser abandonada y no tener que enfrentar una soledad con la que sencillamente le es imposible vivir? o, digámoslo con todas sus letras, ¿no puede prescindir de la relación carnal con este sujeto específico, por lo placentero que resulta? “Porque no quería que se fuera el Ezer… no quería que me dejara… yo’staba muy bien con él… éramos bien felices… yo sabía que’staba tocando a las niñas, pero pensé… pensé… que más tarde o más temprano s’iban a meter con un hombre…”, dice Cetura. Varias mujeres nos comentaron a mi equipo y a mí que no podían prescindir de varón, que era preferible cualquier cosa, incluso esto, que no tener a un varón a su lado con el cual tener vida sexual activa.

No comprendemos porqué razón un varón adulto viola niños, tenemos bastante información y desde luego que no pude desecharse de un plumazo, pero la verdad es que no sabemos qué los motiva, que detona el ataque, porqué ocurre, así que mucho se ha hablado de parte de estos expertos de la falta de empatía… el violador, al menos en nuestro concepto, no tiene la menor empatía por la víctima, pero en este caso estamos hablando de la madre de la víctima y aquí tendríamos que hablar del amor profundo que suponemos siente por aquel al que dio a luz.

Autores como Clark, 1980; Finkelhorn y Lewis, 1988; Moore, 1990, dicen que la violación se debe a la falta de empatía, la empatía es un concepto estudiado desde principios del siglo pasado. Se la puede definir siguiendo a autores como Iannotti, (1978), Moore (1990) en el sentido de considerarla como la habilidad de entender e identificarse con los puntos de vista de otra persona, la capacidad de experimentar los mismos sentimientos que otro.

Note de bas de page 7 :

En nuestro concepto, la violación, lo mismo que el homicidio calificado, son elecciones personales. Tomado del Libro: La patología de la libertad: los violadores, 2021:38. Autora Zonia S. Peterson. No ha sido publicado.

Conviene tener presente que la violación es para nosotros bastante similar al homicidio7, de ahí que…también podríamos decir con Bauman (2005) que mi derecho se cumple cuando niego a ese otro, al que no veo, su derecho a la vida. Es en estos momentos cuando el mandamiento de No matarás pierde todo sentido; el otro, en este caso, deja de existir, de tener peso, esencia. En este instante, soy solamente yo y mis apetitos, mis necesidades, mi historia y el futuro que pienso para mí; el otro se convierte en una condición que ratifica mi deseo. La malicia de mis actos se confirma y adquiere carta de derecho: la defensa del propio derecho a existir necesita la negación de ese derecho a otro que soy incapaz de reconocer. Quizá la verdadera pregunta sea si yo me reconozco a mí mismo como un ser humano que por el solo hecho de serlo pertenece a un grupo de seres humanos.

Note de bas de page 8 :

Nombre que le damos a la entrevistada.

Cetura8

Cetura fue acusada de violación y sentenciada a más de cuarenta años de reclusión; su coacusado, quien aceptó abiertamente haber violado a las dos hijas de Cetura, una de trece años y otra de dieciséis en aquel entonces, con la que procreó a una criatura, dijo que no se trataba de violación, sino que se habían enamorado locamente la jovencita de dieciséis años y él y producto de ese amor fue el hijo que tuvieron. Fue precisamente esta joven la que acudió a una vecina en demanda de ayuda. La vecina en cuestión dio parte a las autoridades y ambos, Cetura y compañero fueron detenidos, acusados y sentenciados por violación agravada en número de dos a través del tiempo.

Note de bas de page 9 :

Entrevista de los autores con Cetura en el Cereso de Hermosillo, Sonora, durante la presente investigación; finales de 2018 y buena parte de 2019 y 2020.

Dígame, señora, ¿usted sabía lo que estaba sucediendo con sus hijas y el varón con el que vivía, verdad? ¿Usted sabía que ese hombre estaba violando a sus hijas, no es verdad? 9

Cetura es una mujer joven, tiene treinta y seis años, es baja de estatura y pasada de peso, debe tener un sobrepeso de más de veinte kilos, es blanca, cabello castaño claro y un rostro indiferenciable de muchos otros. Aceptó hablar conmigo de buen agrado y se ve cómoda sentada frente a mí.

Note de bas de page 10 :

Idem.

Pues… pues no, es decir, no lo sabía… yo… yo sentía que algo raro’staba ay… como que… como que vía [veía] muy rara a mi niña mayor… muy rara… pero… pero pues nomás… yo pensaba que’ran cosas de chamacos, pero nomás….10

Cetura, su hija le pidió ayuda a una vecina, le dijo a la vecina que el marido de su mamá, o sea usted, estaba violándolas a ella y a su hermanita y que usted sabía todo, pero no hacía nada; por eso acudió a ella, así que dígame, “¿qué fue lo que sucedió, por qué razón, si usted sabía lo que estaba ocurriendo, si sabía que ese hombre estaba violando a sus hijas por qué lo permitió, por qué no hizo nada, por qué no lo acusó?”

Note de bas de page 11 :

Todos los nombres que aparecen en este artículo fueron tomados de la Sagrada Escritura.

No pos… pues… pues es que… [se acomoda sobre la silla dos o tres veces, como si no pudiera encontrar una manera de sentirse cómoda] yo vía algo raro, sí vía [veía] que en veces el Ezer11 se portaba raro como que… como que quería quedarse solo en la casa con las niñas y… y… entonces pues me daba dinero y me decía que me fuera al súper a comprar algo para mí… que buscara bien que quería yo y lo comprara y… y pues… sí, ton’s yo m’iba pal súper y… me tardaba pos… sí y cuando volvía como que… como qu’ialgo vía pasado….

Su hija le dijo que ese hombre las violaba y usted no hizo nada, ¿qué pensó cuando su hija mayor le dijo que estaba embarazada? ¿Por qué no acusó ante la autoridad al violador?

“Porque no quería que se fuera el Ezer… no quería que me dejara… yo’staba muy bien con él… éramos bien felices… yo sabía que’staba tocando a las niñas pero pensé… pensé… que más tarde o más temprano s’iban a meter con un hombre… y pues el Ezer era bien bueno… era cumplido con la raya, desde qu’el llegó ni pasábamos hambre y… y… pues… yo sentía rete bonito cuando… cuando… cuando me… ya… usté sabe…”.

Señora, cuénteme de sus hermanos, ¿cuántos hermanas, cuántos hermanos tiene?

“No pos… tengo una hermana que se juntó muy joven con su novio y se fue a vivir con él… viven en otro estado y casi nunca nos vemos, nunca visita a mi amá, a nadien de nosotros… tengo dos hermanos mayores, son los más mayores y también están casados y viven con sus familias… casi ni nos vemos, tampoco viven aquí, uno vive al otro lado y no puede cruzar, el otro… pues, ni sé…

¿Y sus padres, Cetura, viven los dos, siguen juntos, cómo fue su vida de niña, entiendo, por lo que me dice que usted fue la hija menor, cómo fue su niñez?

“No pos… pos… así, como todos, como todas… vivíamos yo y mi amá… mi apá nunca estaba, nunca que yo me acuerde… en veces venía y pasaba unos días y luego se volv´ír … yo no sé nada dél porque nunca hablábamos, nunca me hablaba, nunca me decía nada… nunca estaba… nomás yo y mi amá… mi apá… pues… no sé, nunca me dijo nada ni se me acercaba, yo casi no lo vía [veía]”.

Cetura, sentenciada a más de cuarenta años de prisión, fue trasladada del penal de Hermosillo, Sonora, donde yo inicié mi investigación sobre homicidas sentenciados por homicidio calificado, violación y violación y homicidio, al penal femenil de Nogales, Sonora. Cuando tuve la oportunidad de trabajar ahí como directora del Centro de Reclusión, revisando expedientes de agresoras vi el suyo. Cetura fue siempre servicial, amistosa, cariñosa con sus compañeras, nunca dio problemas de ningún tipo y al parecer su única mortificación genuina fue el hecho de que ella sentía, así lo aseguró a quien quiso oírla, entre ellas a mí misma, que la vida se le iba y estaba sola; es decir, no tenía ningún compañero con quien iniciar una relación amorosa y más que amorosa de índole sexual. Interrogada por mí respecto de sus hijas, solía responder que ella sabía que estaban bien; habían quedado a cargo de su propia madre, la de Cetura, y vivían, si bien, con estrecheces, pero seguras, aparentemente con todas sus necesidades básicas resueltas… y enfatizaba cualquier cosa que ella entendiera como “bien” a secas. Nunca nadie la visitó, al menos durante el tiempo que yo estuve en ese penal.

Tiempo después, cuando fui trasladada al Penal Varonil de Máxima Seguridad de Hermosillo, Sonora, supe que su caso había sido revisado y fue considerada como no culpable y había sido puesta en libertad. No faltó quién me informara que, habiendo salido en libertad, varios meses más tarde Cetura decidió visitar a sus ex compañeras de reclusión y había ido al Penal Femenil de Nogales a ver a sus viejas y queridas amigas… tenía cuando menos siete meses de embarazo…

Es imposible no preguntarse qué era lo que en verdad quería Cetura y sus razones para no haber acusado nunca al violador de sus hijas. Tampoco parecía especialmente preocupada por el futuro de las niñas. “Si una persona ama sólo a otra y es indiferente al resto de sus semejantes, su amor no es amor, sino una relación simbiótica, o un egoísmo ampliado” (Fromm, 1966: 52). Admitamos que, tal como dirá Fromm, el amor sólo comienza a surgir, a desarrollarse, podríamos decir, cuando amamos a quienes no necesitamos para nuestros fines personales (Fromm, 1966: 54).

¿Qué lleva a una mujer aparentemente normal a actuar así? Estoy, estamos, como sociedad, convencidos de que la psicología, la psiquiatría, el sentido común incluso, tendrán mucho que decir al respecto y seguramente serán palabras claras y contundentes… Explicarán un sinfín de actitudes extrañas, actitudes que no podríamos considerar normales, pero algo lograríamos comprender a través de estas ciencias y otras afines. Sí, pero no tendríamos jamás una respuesta que nos llevara a los orígenes de estos actos. Tendríamos explicaciones, justificaciones, aclaraciones, todo lo que gusten, pero no tendríamos un porqué; no tendremos una explicación razonable que vaya al fondo del verdadero problema. Y… ¿cuál es, en su concepto, el verdadero problema? Admitamos que, en conclusión, no tiene qué ver con la falta de educación universitaria; nadie necesita un doctorado para ver con nitidez la diferencia entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto, entre lo recto y lo torcido. ¿Qué es lo que nos ciega a la verdad? La depravación en la que vivimos… el pecado, dicho de otra manera, nuestro grave, profundo, genuino extravío espiritual.

El egoísmo es lo contrario del amor. El egoísmo nos lleva a amarnos a nosotros mismos con auténtica locura. No necesitamos querernos más; necesitamos querernos menos y comenzar a amar en verdad a los demás. El egoísmo nos lleva a buscar sólo nuestro bienestar, nuestro placer, nuestro beneficio… no importa el costo. Amar es hacer todo esto a un lado, quedarte con lo poquísimo que eres, con toda tu debilidad, tu fracaso, tus miserias y, desde ahí, entregarte en un acto de fe a amar a otro, sin garantías, sin seguridad de ningún tipo. Quizá después de todo amar sí sea un salto al vacío… Pero… no queremos nada de esto, ni saltos al vacío ni actos de fe, ni esperanzas que puedan fallar y dejarnos desarmados e insubstanciales, llenos de nosotros mismos, pero sin ninguna certidumbre…

Si no tenemos la complicadísima parte del amor genuino que anhelamos de parte de otro, sólo nos queda la carne. Perdernos en la carne y sumergirnos en un descenso continuo que nos lleva a una soledad más intensa, más profunda, estamos cercados de nosotros mismos y estamos tratando de llenar un hoyo que nos perfora en el centro mismo de todo lo que somos… entonces el sexo se vuelve parte vital de lo que queremos porque nos permite descansar de ese vacío inexpresable; el sexo cobra sentido en un desierto de sensaciones puramente superficiales y que, por lo tanto, no compromete nada de lo que somos. Y, mientras más buscamos y llenamos con sexo casual el vacío patético en el que nos hemos convertido… más dolor, más vacío… más sufrimiento y más, mucho más aislamiento.

Note de bas de page 12 :

Suele ser el comentario que surge de la boca de los entrevistados que compurgan sentencia en los penales y, cosa curiosa, en boca de infinidad de varones jóvenes y maduros señalados en la vida civil como perpetradores de violencia grave contra la mujer, quienes además agregan que: “el amor es un cuento de viejas idiotas para que las mujeres aflojen”.

Actuando así lo que buscamos es evitar el dolor; no queremos sufrir, porque siempre se ha creído que amor y dolor12 son sinónimos. Quizá lo que en verdad nos sucede es que nos negamos a amar por el dolor que sentimos que conlleva ya sea el rechazo, el fracaso, o simplemente el no poder estar nunca seguros de que somos igualmente amados. Dice Fromm que siempre estamos atentos tratando de medir, de pesar el amor con el que somos amados y solemos consolarnos ante el desamor y terminamos diciendo que no somos amados como soñamos y entonces tampoco amaremos para no sufrir más. En realidad, dice Fromm, de lo único que tenemos terror es de amar profundamente y terminamos alejándonos de todo lo que suponga el menor de los riesgos. Por último, y no lo olvidemos, el amor auténtico jamás deja de ser amor. Ya que el amor auténtico supone un compromiso también auténtico y para siempre, resulta muy claro que tememos amar porque cabe pensar que sintamos que reduce nuestra experiencia vital, nos resta incluso alegría de vivir… sin percatarnos de que es justo el amar lo que nos daría lo que tememos perder…

Asenat y Hadad

Asenat y Hadad formaban un matrimonio legalmente constituido. Tenían ocho años de casados cuando fueron detenidos y acusados de violación agravada en número de dos a través del tiempo y, perversión de menores además de elaboración de pornografía infantil para venderla.

Asenat es una mujer de estatura normal, quizá un metro sesenta y uno o dos centímetros. Delgada, de tez blanca, cabello y ojos café claro. Viste pantalón de mezclilla y una blusa blanca, tenis blancos y un maquillaje muy discreto. Me presento y le explico quiénes somos y porqué hemos querido hablar con ella. Estamos en una oficinita muy pequeña que utiliza la trabajadora social del Penal Femenil. Le ofrezco café que rechaza con un movimiento de cabeza y me mira directamente a los ojos con evidente desconfianza. Una vez aclaradas sus dudas continúa:

Dice que ya leyó el expediente de… del Hadad y el mío, ¿verdad? ¿Qué quiere que le diga? Porque… pues, como ya leyó todo lo que… lo que dicen qui’cimos.. no sé, no sé qué más decirle.

Señora, le contesto para mayor comprensión, nos gustaría escuchar su versión de los hechos, nada más. ¿Está usted consciente de que la acusación que pesa sobre usted en lo personal y sobre su esposo es extremadamente grave, verdad? ¿Se da usted cuenta de que pueden ser sentenciados a muchísimos años de reclusión?

Sí… es decir, bueno… creo que sí… aquí… aquí me dijeron… unas mujeres horrendas que están aquí me dijeron que… me dijeron que… pues… a mí no me ha visto ningún abogado… le pedí a la directora del penal que yo quiero ver a un abogado, que necesito hablar con un abogado pero… ni me contesta… yo…yo no hice nada, ni… ni sabía lo que’staba haciendo el Hadad con mis hijos… ahí dice… cuando… cuando la policía me detuvo, nos detuvo, esos cabrones me acusaron de que yo bía… bía [había] tomado fotos de cuando él… el Hadad tenía sexo con mis niñas… dijeron que yo sabía todo y lo ayudaba… pero, pero nada de’so es cierto… si yo ni sabía nada, nunca vi nada ni supe nada de nada…

El problema, señora, es que en la computadora de su esposo hay almacenados muchísimos videos de pornografía infantil, en el expediente dice que encontraron más de ochocientos videos de adultos teniendo sexo con criaturas y, aparte de esto que por sí solo es muy problemático, ahí están también varios videos de ustedes, de Hadad y de usted teniendo sexo con sus hijos, ahí está la evidencia:

Note de bas de page 13 :

En las prisiones, al menos en las que estuve como directora y en las que visité y más tarde visitamos mi equipo y yo para la investigación, pudimos percatarnos de que existen varias fábricas de diversos artículos que contratan a los y las internas como empleados y éstos reciben un sueldo, si bien, miserable.

Pues… yo no sé nada, no sé cómo pasó eso que dicen… no es cierto que yo biera [hubiera] hecho eso que dicen ay… me acusan de que yo lo ayudaba, de que… de que hacía películas mientras violaba a mis hijas y eso es… eso es una porquería… si yo biera [hubiera] hechu’eso pues… pues no sé… es una asquerosidad y no sabía yo nada de nada, nunca vi nada raro, nunca noté nada ni en las niñas ni en él… no sé, no sé porqué me acusan a mí di’algo que ni, sabía…. Oiga, dice de pronto:- ya me tengo qu’ir, tengo qu’ir al trabajo porque aquí busqué trabajo y… y… necesito dinero… necesito…13. Y sale de prisa.

Parte importante de la teoría social establece que los violadores de niños atacan a menores de edad porque temen a la mujer adulta, sobre todo temen la sexualidad de la mujer adulta (Garrido, 1989; Laws y O’Donohue, 2004; Garrido et al, 2006; Ressler, 1992; Finkelhorn, 1984). La posibilidad de ser resistidos por una mujer que no sólo los rechazara, sino que los avergonzara, es lo que los llevaría a vivir una sensación terrible de ser burlados en uno de los ejes esenciales de la masculinidad que es justo el ámbito sexual - situación a la que no podrían someterse. Es lo que, supuestamente, los llevaría a pensar en los niños porque éstos ciertamente no los rechazarían ni avergonzarían.

La conclusión de esta teoría es que los violadores de niños eran hombres que vivían en soledad con pocas habilidades sociales, pocas destrezas para relacionarse con los demás, sobre todo de manera adecuada. Por lo que tendríamos una serie de hombres aislados, unos solitarios ya por rechazo o elección personal; por lo tanto, se trataría de hombres inseguros y tímidos. Finkelhorn (1984), Pardo y González (2007) (Garrido, 1989; Laws y O’Donohue, 2004; Garrido et al, 2006; Ressler, 1992) y varios investigadores citados páginas arriba, explicarían que el violador se acerque a los niños ya que no se sentiría amenazado por ellos, precisamente en ese ámbito de la sexualidad que es para él tan definitivo, además, resulta sencillo pensar que podrá establecer con ellos una relación de poder.

Pero, todo lo anterior no es necesariamente cierto. ¿Por qué? Porque los violadores generalmente son hombres que viven en compañía de una mujer que suele ser su esposa, su concubina, su novia, su amante en turno. En efecto, por lo general, lo que hemos encontrado en nuestra investigación es que los violadores que compurgan sentencia en alguno de los penales del estado de Sonora, son hombres que viven relaciones coitales cotidianas con las mujeres adultas que conviven con ellos. Entonces, si su vida sexual está resuelta con la coitalidad vivida cotidianamente lo que buscan es otra cosa: el sometimiento del más débil, [(Emmers et al, 1995; Malamuth et al, 2000; Seto et al, 2001; Vega y Malamuth, 2007; Kingston et al, 2008; Hald et al, 2008), citado por Kingston et al, 2009]; necesita colmar su necesidad de poder, de sometimiento; necesita doblegar hasta la extinción a ese o esos otros, ¿o lo que necesita es destruirlos? ¿qué ansiedades y angustias calmará al hacer esto?

Creemos que se deja de lado un elemento importante: no sólo la fantasía que aquí es básica, sabemos que la violación nunca es espontánea, luego entonces es algo muy pensado, muy meditado, muy acariciado por parte del violador que sólo espera el momento preciso para realizar justamente esa fantasía vivida a ultranza. Aparte, está el compromiso del violador consigo mismo y sus apetitos; esto es, las personas, en nuestro concepto, vivimos en sociedad y se supondría que buscamos el bien común, para nosotros, la moralidad no es sino nuestro insobornable compromiso personal con el bien del otro, de ese otro que vive en el mundo junto conmigo; aquí, sólo cuenta lo que anhela el agresor, sólo tiene peso y validez su deseo de satisfacer una fantasía largamente acariciada: saciar sus apetitos.

Cada sociedad es un sistema que interpreta el mundo, lo construye a su antojo, construye aquello que necesita o siente que tiene mayor valor para ella. Su identidad no es otra cosa que este sistema de interpretación o, mejor aún, de donación de sentido (Castoriadis, 2006). Según Castoriadis (op cit) somos nosotros los que dotamos de sentido al mundo, a la realidad en la que estamos insertos, a la sociedad en la que vivimos. Si llevamos sus palabras al extremo, sería una especie de explicación de nuestros actos, lo que nos llevaría a pensar en un momento específico que conviene lo que hemos planeado para los demás, sobre todo cuando esos demás son nuestros dependientes, en este caso los hijos, que es algo positivo y que, en determinadas situaciones, no sólo tiene sentido, sino que es deseable y bueno.

En otras palabras, nuestra ignorancia, obnubilación, nos da pie para pensar que nuestros actos son buenos y deseables porque los pensamos y deseamos. El discurso es el lugar de construcción del sujeto afirma (Greimas, 1976), y podemos decir que no sólo se construye, también se coloca dentro de un campo simbólico que refleja los valores dominantes y las expectativas socialmente aceptables (Román, 2000).

Otro elemento que se ha manejado a la hora de la violación es la pornografía. Se ha dicho que la pornografía es un detonante poderoso de la violación, (Seto et al, 2001; Kingston et al, 2009) que al exacerbar lo innombrable de nuestras pasiones dispararía el anhelo de experimentar en carne propia lo que se nos propone desde este ángulo. Sin desechar de lleno la posibilidad de su trascendencia, es importante hacer algunos señalamientos. La pornografía es un elemento presente en la vida, la verdad es que todos: niños, jóvenes, adultos jóvenes, adultos mayores, ancianos; matrimonios recién constituidos, matrimonios con largos años de relación, todos, hombres, mujeres, ven pornografía, de lo que no se deriva que todos sean violadores. No obstante, Hadad dice que fue su deseo de continuar con la página pornográfica que había descubierto y el cómo enriqueció su vida coital con su esposa lo que lo llevó a él y más tarde a ella a hacer lo que hicieron. No se responsabiliza él por sus actos, culpa a la pornografía.

Ahora bien, ver pornografía acompañados tiene el beneficio inmediato de llevar a la práctica lo que se ha visto, con la anuencia, queremos pensar, de ambos miembros de la pareja. Si el sujeto ve pornografía estando solo, le queda la posibilidad de la masturbación con lo que cerraría el ciclo y la satisfacción anhelada se cumpliría. Todo lo anterior nos lleva a considerar que la pornografía, con su carga de violencia, de abuso, de extravío, aunque podamos considerarla como importante a la hora de pensar la violación porque cosifica al otro, porque no sólo señala sino que establece roles de género permisibles de violencia, roles que establecen que la mujer es un objeto cuya función primordial es dar placer y en él se cumple su razón de vida, por lo tanto puede ser masacrada sin más consecuencia que el deseo satisfecho de destruir; por ello, la pornografía más bien estaría dirigida a posibilitar la violencia y a exacerbarla. En el caso de Asenat y Hadad sí dio paso a convertir la vida de sus hijos, niños pequeños, en víctimas de un par de depredadores cuya única pasión vital era precisamente la satisfacción de las fantasías acariciadas quizá desde siempre que surgieron o pudieron manifestarse ya sin cortapisa cuando tuvieron acceso precisamente a esa página pornográfica.

Note de bas de page 14 :

¿Violar, frontera del erotismo masculino? Publicado en Estudios Sociales. Revista de Alimentación Contemporánea y Desarrollo Regional. Ciad. Hermosillo, Sonora, México. Autora: Zonia S. Peterson.

El trabajo de investigación que hemos llevado con los violadores en los diferentes penales en que hemos ejercido la función de investigadores de violencia extrema, ha permitido comprobar que no podemos identificarlos antes de que cometan el delito. No los vemos porque en esencia son personas que consideramos plenamente como parte de la sociedad en la que vivimos; son como nosotros14. A diferencia de otro tipo de delincuentes, los violadores suelen ser buenos padres de familia, excelentes maridos, buenos hijos y hermanos, estupendos empleados, grandes amigos. Son hombres que siempre han trabajado, no importa cuan humilde pudiera ser su labor; siempre han tenido un empleo, son buenos ciudadanos, lo que tiende a invisibilizarlos. Dejamos de verlos porque en verdad sus vidas son comunes… como las nuestras…

El matrimonio de Asenat y Hadad fue acusado de corrupción de menores, violación en número de dos a través del tiempo y elaboración de pornografía infantil con el propósito de venderla. Los estudios recientes parecerían revelar que los psicópatas comienzan a delinquir a más temprana edad que los no psicópatas, por lo general cabría pensar que son más violentos durante las agresiones y existe más probabilidad de usar armas en la comisión del delito, en este sentido se manifiestan (Hare y Macperson (1984), (Wong 1984).

Lo que nos llevaría a patologizar la conducta de los violadores porque no concebimos que sean hombres normales en el sentido que se le da a la frase “hombres normales” a quienes violan, de ahí que necesariamente pensamos de ellos que son enfermos mentales que se han atrevido a llevar a cabo su delirio. Esto y muchísimo más en cuanto a los varones, y ¿qué decir de las mujeres? ¿violan las mujeres? Aquí cabrían algunas preguntas y su necesaria reflexión. Porque, si para violar se requiere un pene, ya que la violación es la intromisión del miembro viril en cualquier cavidad de la víctima al margen de su sexo, entonces la respuesta tendría que ser: no. Pero esto nos llevaría por otros caminos, si se considera y, de acuerdo a los códigos penales y federales se establece que para violar sí se necesita un pene. Aunque también existe la figura de la violación equiparada que en el ARTICULO 219 se aclara y menciona que se sancionará con la misma pena que la violación común.

Eso nos lleva a pensar y a decir que las causas del delito son tan extraordinariamente profundas y complejas que será difícil encontrar una salida, porque, ¿qué llevó a Asenat, a Cetura, a permitir en un caso y a permitir y colaborar en el otro con la violación de sus propias hijas? Sabemos que las leyes castigan a quienes las infringen y pudiéramos pensar que la privación de la libertad sería un disuasivo adecuado, pero también sabemos que no es así. El castigo para esas faltas carece en verdad de cualquier posibilidad de ser no ya digamos un freno, sino simplemente la posibilidad de que hagan reflexionar al agresor.

Ressler (2010), dice que lo poco útil de ese posible castigo es una de las razones por las que el violador no debe ser puesto en libertad. Esto, debido sobre todo a que no sabemos qué cosa es un castigo para el violador. Además, quizá deberíamos agregar que él no piensa en el castigo cuando actúa, no puede pensar en ello porque su mente está en otros menesteres e, incluso después, tampoco, porque no piensa que van a descubrirlo ya que según sus reflexiones actuó cuando todo estaba a su favor, cuando no existía la menor posibilidad de ser vinculado al delito.

Existe muchísima información sobre violadores (Soria M. Hernández, 1994; Bromberg y Coyle, 1974; Osborne, 1982 Garrido, 1989; Laws y O’Donohue, 2004; Garrido et al, 2006; Groth et al., 1977; Groth, 1979; Goldstein 1977; Finkelhorn (1984)). Los estudios realizados son la base, el pilar en el que nos sustentamos, pero creemos que la mirada sobre el particular en nuestro caso es otra, muy, muy diferente y es esto lo que aquí se plantea. Por lo tanto, pensamos que se patologiza, sin mayor reflexión, la conducta de los agresores. Podría creerse que el hecho de violar, matar, lastimar de manera brutal forzosamente estaría relacionado con problemas de índole psicológica, pero, ¿realmente se ha pensado con auténtica calma y desapasionamiento que este tipo de crímenes pudieran ser, simplemente por lo difícil de analizarlos, producto de la elección personal de los agresores? Conviene tener presente el estudio de Roig (1999), que apunta hacia una falta de presencia de las enfermedades mentales en la conducta del violador.

La psicopatía como elemento diferenciador de los violadores entre sí ha recibido bastante atención por parte de autores como Knight y Prentky (1990) y Marshall (2001). Parten de la idea de que los violadores no se diferencian sólo por su experiencia familiar y desarrollo de sus experiencias, o en términos psicológicos y psiquiátricos, sino también en su propio desarrollo criminal y en la naturaleza sexual de sus delitos. Su propio desarrollo criminal… la naturaleza sexual de sus delitos, los violadores son hombres comunes y corrientes que vivieron a profundidad una fantasía, un deseo, un compromiso auténtico con ellos mismos. Diríamos que los violadores son ellos y sus apetitos, más que cualquiera otra cosa. Han logrado despersonalizar a la víctima al grado de no reconocer en ella a otro ser humano.

Si bien hay bastante información y análisis sobre varones violadores y violadores de niños, con la que podemos o no estar de acuerdo, queda por analizar y reflexionar en la figura de la madre de las víctimas quienes toleran, permiten e incluso colaboran en la agresión… Tal como establece Badinter (1991), lo femenino está desequilibrado en el sentido estricto del término por y para el hombre. La esencia de ésta, su finalidad, su función, parecerían ser relativas al hombre. La mujer, habría que decirlo, no está hecha para sí misma, sino ‘para complacer al hombre… para ser sojuzgada por él… para serle agradable… para ceder y para soportar incluso su injusticia’.

Hadad

Hadad no es alto, debe medir cuando mucho un metro sesenta y cinco centímetros, delgado, agradable de facciones, cabello y ojos obscuros, viste pantalón de mezclilla y una camisa a cuadros grises, zapatos obscuros sin cordones. Como siempre, me presento con él, le digo que somos un equipo de investigadores y por qué estamos ahí. Le explico lo concerniente a la investigación y le aclaro que su colaboración debe ser voluntaria. Guarda silencio, lo que a mí me parece que son uno o dos minutos cuando menos. Respira profundamente y no separa los ojos de mis ojos. Ve a mis compañeros un instante y regresa la mirada hacia mí. Lo veo titubear; está incómodo sin duda. ¿Cuánto tiempo tiene en el reclusorio, Hadad? pregunto.

Pues… no mucho, creo que… como tres meses… sí, más o menos tres meses….

¿Su señora ingresó el mismo día que usted?

Sí… creo que sí…

¿Y cómo está usted, cómo se siente?

Mal… muy mal. Esto es espantoso… todo aquí es… [se ríe con una risa sardónica que más parece una mueca] pero claro, verdad, ¿qué se podría esperar de la cárcel?... [vuelve a guardar silencio, como si estuviera pensando qué decir y qué no decir] ¿Sabe qué es lo que más me preocupa? Que nadie me dice nada, ni el menso del abogado de aquí… ese, el que le dicen de oficio… debe ser un perfecto pendejo porque no sabe nada de nada… además, ni viene, tuve que cazarlo como dos semanas para poder hablar con él, aquí a nadie le importamos ¿verdad? Y aparte, nadie te dice nada, nadie te aclara nada.

¿Qué es lo que busca saber que no le han dicho?

Pues… pues eso, cómo van las cosas… qué va a pasar conmigo, con mi señora… pero de veras, nadie dice nada, parece que nadie sabe nada o no les importa… desde que llegamos nadie nos dice nada… lo único que sé es lo que dicen los otros presos… que por el tipo de delito que traemos aquí nos vamos a quedar… hasta me han dicho que son cincuenta años, como si hubiéramos matado a alguien… están locos, están pendejos…

¿Le parece que su sentencia debe ser menor… por qué no hablamos de lo sucedido, si está de acuerdo, por supuesto?

¿Leyó el expediente, verdad? ¿Qué quiere saber, qué quiere que le diga?

Bien… leí, leímos, que usted y su señora están acusados de violación, de corrupción de menores, de hacer pornografía para venderla… hablemos de eso… de la violación de sus hijas, de la pornografía…

Mire… Asenat, mi esposa, y yo, nos casamos hace como… ocho años, sí, casi ocho años ¿o nueve?... sí, como ocho o casi nueve… Vivíamos sin lujos, vivíamos apurados a veces, pero bien, yo tenía mi casa propia cuando me casé con ella. Yo trabajaba en un… bueno, en un negocio y como tenía muchos años ahí, pues ganaba bien; nunca es suficiente, es cierto, pero era el empleado que mejor ganaba y la verdá es que no nos faltaba nada. Luego nació la primera niña y todo bien. Pero… como que me comencé a enfadar… y no sé, no sé por qué, pero comencé a enfadarme mucho, muchísimo y… una vez… en la compu… [computadora] pues, no sé ni cómo, pero abrí una página de porno y… era porno con niños… no sé… no sé qué le vi, pero me interesó y pues… comencé a verla.

¿La veían usted y su esposa?

Al principio no… nomás yo. Era una página bien buena… y no era gringa, era de Sudamérica… me gustaba mucho.

¿Por qué le gustaba mucho, Hadad?

Pues… no sé, me gustaba… eran hombres teniendo sexo con niños… sexo de muchas formas, muchas poses… [posturas], niños y niñas… a veces también salían mujeres teniendo sexo con niños… era muy buena. Las películas eran de los miembros del club… la página era de un club muy exclusivo y nada más los miembros enviaban sus películas y tenían acceso a todo lo que ofrecían, nomás los miembros… quizá por eso era tan buena… el caso es que… al poco rato como que se dieron cuenta de que yo miraba la página y me invitaron a ser miembro. Ahí no se trataba de dinero. O sea que para ser miembro del club no se necesitaba pagar con dinero… para ser miembro tenías que enviar una película… de preferencia, también se podían enviar fotos, pero… de preferencia una película tuya o de alguien muy cercano, teniendo sexo con niños….

Entonces usted toma la decisión de hacerlo…

Note de bas de page 15 :

Abdías es un maestro de distintas disciplinas musicales que ha dedicado su madurez a servir en el penal y le fue asignada una oficinita en los patios donde están los internos, es ahí que hacemos las entrevistas por la generosidad de Abdías que nos presta su lugar de trabajo.

Pues… sí… como me tardé en responder ya no podía entrar a la página… como pude les dije que les iba a enviar una película y me dijeron que en cuanto la enviara me darían el acceso. La verdad es que comencé a buscar un chamaco, una chamaca ahí en el barrio para… usted sabe, para hacerlo con ella y filmarme… pero… [Suspira profundo. Parecería dudar de continuar hablando así que no lo apresuro, lo dejo que decida él. Le ofrezco café que mi equipo acaba de preparar ahí en la oficina del buen amigo Abdías15 y le sirvo, le acerco azúcar, crema, unas galletas incluso, de dos sabores, para que elija. Toma el tazón y lo endulza, le pone mucha crema y toma de los dos paquetes de galletas. Prueba el café y le pone más azúcar]. La verdad es que… no hallé a nadie, es decir, sí había niños y niñas claro, pero, estaban muy cuidados, las mamás como que estaban muy atentas a sus hijos así que por más que busqué no hallé a nadie a quien… pues… con quien tener sexo. Le estuve dando muchas vueltas, pero… nomás nada. Así que no me quedó de otra que buscar en mi casa… con mis niñas….

¿Qué edad tenían sus hijas en ese momento?

La mayor como… cinco años, creo, la menor tenía cuatro o iba a cumplir cuatro.

¿Entonces toma usted la decisión de violar a su niña mayor?

Sí…

Dígame, Hadad, ¿cómo pudo usted pensar en violar a su hija? Era su niña, usted la vio nacer, debió haberla amado… ¿no pensó en el daño tremendo que le haría, no le importó? Y no sólo eso, ya que me dice que continuó con una criatura de cuatro años de edad… no le juzgo, no estoy ni estamos aquí para eso, lo que sucede es que quiero, queremos entender, queremos… intentar comprender cómo, de qué manera un padre, un esposo que dice amar a su esposa, amar a sus hijos… que dice luchar por ellos, por sacarlos adelante, puede pensar en hacer algo así, explíquenos por favor.

¿Explicar qué..? yo amo a mi mujer, por eso nos casamos, porque nos amamos, claro que también amo a mis hijos… yo quería una familia, tener hijos con ella, que tuviéramos una familia y sí… como le dije, yo ganaba lo suficiente como para que viviéramos más o menos, no quería que mi esposa trabajara para que no descuidara a los niños; yo podía con la carga, sin lujos, sin… sin cosas que muchas veces se antojan pero… pero en el fondo no se necesitan… ¿qué pasó… por qué hice eso… eso de… como usted dice, eso de violar a mis niñas… pues… la verdad es que ni he pensado en eso con calma… no sé, esa es la verdad… no quería dejar de ver esa página… tenía algo, me excitaba como loco… el sexo era mejor con mi mujer, era fabuloso, pero yo creo que porque veía… porque veíamos esa página… supongo que por eso… no quería dejar de sentir lo que sentía….

Me parece muy delicado tomar una decisión así… supongo que lo haría en su casa… pero, no sólo el problema de violar a un menor que además es hija suya, está también la dificultad de grabar todo mientras se hace… ¿qué hizo? Porque supongo que tener sexo con un menor que se resistiría hasta el límite de sus fuerzas y encima pensar en que debía registrar todo con una cámara no debió ser fácil… ¿cómo lo hizo? [Hadad bebe el café con calma, supongo que mientras piensa qué va a decir… o qué va a callar. Se come tres o cuatro galletas, las observa cuidadoso antes de llevárselas a la boca, bebe café de nuevo y por fin me ve a los ojos antes de responder]:

Sí… claro que nada fue fácil como usted dice… no podía estar con la niña y encima grabar todo… así que… [Vuelve a tomarse su tiempo. Le acerco más galletas, ahora de otro sabor y las revisa antes de comenzar a comerlas. Me da la taza y con un gesto me pide que vuelva a llenarla, lo hago. Endulza, añade crema, lo prueba, agrega más crema ahora y un tanto de azúcar]. Se lo pedí a mi esposa, dice de pronto, le pedí a Asenat que ella me grabara….

¿Le pidió a su esposa, la madre de la niña, que lo grabara mientras usted la violaba? ¿Aceptó?

Claro… al principio como que no quería, pero… bueno, pues, la convencí y entonces sí… sí aceptó grabarnos… gracias a esa película pude ingresar al club. Cuando envié la película ellos me reenviaron muchas de los demás miembros… había miles… [en su computadora personal la policía halló más de ochocientas películas de pornografía infantil, entre ellas, varias de Hadad y Asenat violando a sus hijas].

¿Su esposa estuvo de acuerdo en grabarlo, no tuvo inconveniente… cómo lo logró?

Pues… hablé con ella, le expliqué… al principio claro que no quería pero… pues, no sé, le di mis razones y entonces dijo que sí… me grabó con la niña mayor y luego… cuando ya no supe qué más hacer con la grande… pues… ya teníamos muchas películas con la niña mayor… ya no sabía qué más hacer, entonces me decidí por la menor… también con ella hicimos muchas películas, fue más difícil porque la niña era muy pequeña… pero… bueno pues… eso hicimos. ¿Usted… usted cree que nos van a echar muchos años de encierro?

Bueno, dice Leonardo, debido a la gravedad de la acusación que pesa sobre ustedes supongo que no será poco tiempo; es probable que sí sean más de cuarenta años. Hadad se estremece… hunde la barba en el pecho, se pasa la mano izquierda entre el cabello varias veces como si lo peinara… se aclara la garganta dos o tres veces consecutivas y dice:

Sí… eso me dijeron los otros… pero ellos hablaron de que cuarenta sería lo mínimo… uno dijo que quizá nos echen sesenta años a la Asenat y a mí….

Háblenos de Asenat, dice Lidia ¿no tuvo conflictos con ella por todo esto? Porque sé que después ella tomó algunas decisiones graves.

Sí… un día me quedé sin ideas… ya no sabía qué hacer… teníamos que enviar más películas para que no nos cerraran el sitio… pero… de veras, ya no sabíamos qué hacer… así que le dije a Asenat que… pues… le dije que seguía ella… que… ahora yo la filmaría….

¿La convenció, usted diría que la convenció de tener sexo con sus hijos para que usted la filmara? Dicen casi de manera simultánea Lidia y Leonardo

Pues… ya ni sé… ella siempre ha negado que sabía… cuando nos interrogaron… más bien, cuando nos detuvieron y nos interrogaron dijo que no sabía lo que yo estaba haciendo… se puso como loca, comenzó a gritar, a llorar… y la mera verdad que actuaba como si no lo supiera… como que no le cabía en la cabeza… ¿usted entiende por qué hizo eso?

Las madres de hijos violados pueden elegir no saber lo que está ocurriendo. Creo que es el privilegio de no saber y vaya que no saber puede ser un privilegio. Me ve directamente a los ojos y esboza una leve sonrisa, como si de pronto comprendiera todo, o una nueva luz iluminara lo que antes era más bien confuso. Entonces, ¿qué hacía ella con sus hijos para que usted pudiera filmarla?

Con las niñas… el niño era demasiado chiquito… con el niño no se podía, pero ya… pues… ya lo habíamos hablado, teníamos que esperar que creciera un poco más el niño… mientras… pues… nomás las niñas [sólo las niñas estaban disponibles]… la filmé varias veces con mis hijas… bueno pues… la… primero fue con mi hija mayor… luego la otra….

Hadad parece perderse en sus recuerdos… contempla el líquido de la taza de café como si éste lo hipnotizara. Por fin dice:

Las niñas le practicaban sexo oral a la Asenat.

¿Por qué lo hizo, Hadad? ¿por qué violó a sus hijas y llevó a que su mujer también lo hiciera?

Mire… son cosas que…

Guarda silencio otra vez; se termina el café en medio de un silencio y una tensión de la que podrían, en cualquier momento, comenzar a saltar chispas.

Mire, repite, de eso ya hablaremos… ahora no… ahora no quiero hablar de eso, no quiero hablar de nada, además, todavía no nos han declarado culpables… el día que nos declaren culpables, ese día, ese mismito día, si usted quiere, pueden venir y les contaré todo lo que ahora no quiero decir… pero tendrán que esperar a ese día… antes no… el día que digan que sí somos culpables….

¿Tiene esperanzas, Hadad, de que digan que ustedes son inocentes?

Pues… la verdad… bueno… uno nunca sabe, ¿verdad? ¿qué tal que sí…?

¿Qué sí qué?

Pues eso… que no somos culpables… que todo se debió a que… a que estamos mal, a que no estamos completos… que somos un par de enfermos… a… pues… no sé… pero todavía no nos sentencian y todo puede pasar… pero eso sí, le prometo que si viene ese día, el día que nos sentencien, ese mismito día le cuento todo lo que quiera saber….

Sólo una pregunta más, Hadad, ¿sus padres viven, cómo es su relación con su papá, cómo fue su relación con él durante su niñez, usted diría que tuvo una buena niñez, una niñez feliz, plena… tuvo una relación intensa con su padre… ¿cómo era su papá como papá y como esposo de su mamá?

Hadad me mira asombrado, supongo que jamás esperó una pregunta de este tipo. Voltea a ver a Leonardo, a Lidia, mi equipo y vuelve a mirarme. Sonríe, mueve la cabeza como si negara algo y por fin dice:

Mi apá… vaya, hace tiempo que no pensaba en mi apá… sí, sí, mis padres viven, están bien, bueno, dentro de lo que cabe… mi apá está jubilado y tiene buena pensión, trabajó toda su vida con… bueno, tenía muy buen trabajo así que viven bastante bien ellos dos, mi amá y él. Mis hermanos, nomás fuimos dos, un hermano y yo, mi hermano también está casado, pero vive en… en… allá, en Pachuca, creo, le ofrecieron buen trabajo y se fue con su mujer y sus dos hijos. Qué curioso que me pregunte por mi papá… de veras, hacía… yo creo que hacía años que no pensaba en él. ¿Qué me preguntó? Ah, sí, que si cómo fue como esposo… pues, no sé, yo me acuerdo que ahí estaba, era bueno con mi amá, con nosotros… ahí estaba, nomás platicaba con mi amá, nomás con ella, yo no me acuerdo que haya hablado conmigo, nomás me daba órdenes, me decía qué podía hacer y que no… pero… que se hubiera sentado a platicar conmigo, a enterarse de cómo me sentía, qué quería pues no… ahí estaba pero nomás….

¿Por qué aceptó Asenat semejante horror? quizá la respuesta a esta pregunta pudiera ser la Teoría de Género, según la cual, la mujer viviría subyugada por el varón. El género es una dimensión constitutiva de las relaciones socioculturales. Cabe aclarar que el género no es algo estático en lo que nos convertimos, es más bien una forma de interacción permanente con las estructuras que nos rodean.

Al margen de los fenómenos que se estudien, podrán entenderse algunas de sus dinámicas a partir de la diferencia sexual y las construcciones sociales y culturales a las que da pie (Lamas, 1996; Scott, 1996; Ortner y Whitehead, 1996). Estas construcciones conforman lo que se ha llamado un sistema sexo/género, lo que no es sino un conjunto de prácticas, representaciones, normas, símbolos y valores sociales que las sociedades construyen a partir de la diferencia sexual anatómico fisiológico que dan sentido a la satisfacción del impulso sexual. Podríamos decir que son la trama de relaciones sociales que determina las relaciones de los seres humanos en tanto personas sexuadas.

El sistema sexo/género [El sistema sexo/género es el conjunto de arreglos por los cuales una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana, y en los que estas necesidades sexuales transformadas son satisfechas, Rubin (1996)], define atributos, formas de relación, especialización, normatividad, jerarquías, privilegios, valores, sanciones y los espacios en los que se organiza a los individuos según su asignación de género (Rubin, 1996).

En realidad, creemos que en Asenat no hay una verdadera conciencia de lo que se vive, de lo que se hace, se desea, se planea. En el caso de la mujer, una de las razones que pudiera en algún momento explicar el porqué de sus actos, actos de este tipo, quizá tenga qué ver con la ausencia del padre. El padre es absolutamente esencial para los hijos. Si jamás se ha discutido que la madre es básica para el desarrollo armónico de los hijos, ha llegado la hora de pensar que el padre es básico también para el desarrollo armónico de los hijos. Pero, un auténtico padre que interactúe con sus descendientes, que se interese profundamente por ellos, que esté ahí para ellos, que tenga una relación genuina, que hable con ellos, que comparta sus experiencias, sus penas, sus éxitos, sus anhelos, sus temores, sus angustias, sus miedos inexplicables, sus triunfos amargos y sus batallas dolorosas… que establezca con sus hijos una relación basada en el amor, el respeto, la confianza, pero sin dejar de lado jamás que él es el que sabe, el que guía, el que señala el rumbo, el que establece metas, caminos, senderos, el que finca responsabilidades y castiga con amor todo extravío.

Norwood (2005) establece que los motivos por los cuales una persona, en este caso una mujer, se vuelve adicta al amor, estaría determinada por experiencias tempranas disfuncionales con la familia de origen, disfunciones caracterizadas por una falta de afecto y consideración principalmente por parte del padre, “mi apá nunca estaba, nunca que yo me acuerde… en veces venía y pasaba unos días y luego se volv´ír … yo no sé nada dél porque nunca hablábamos, nunca me hablaba, nunca me decía nada… nunca estaba… nomás yo y mi amá… mi apá… pues… no sé, nunca me dijo nada ni se me acercaba, yo casi no lo vía [veía]”.

Negación permanente del sentido de necesidad en la infancia, información distorsionada acerca de los sentimientos propios y que son transmitidos a los hijos, falta de reforzamiento emocional, etcétera, lo cual generaría en la edad adulta, como una forma de compensar la necesidad insatisfecha, la búsqueda de dar [y recibir] afecto a hombres, que parecen de alguna manera necesitarlo, tratando de cambiarlos por medio de su amor; sintiéndose frustradas cuando esto no se logra y estando dispuestas a hacer hasta lo imposible e impensable para seguir con ellos, aun a costa de su propia vida. También podría pensarse que va a aceptar la presencia de cualquier varón que ofrezca la oportunidad de llenar ese vacío interior para ella, vacío que muy bien pudiera confundir con la necesidad de la caricia humana; “Porque no quería que se fuera el Ezer… no quería que me dejara… yo’staba muy bien con él… éramos bien felices…”.

El padre es el encargado de darle a la hija muy particularmente la fuerza interior que ella necesita para enfrentar a su vez todo lo que la vida lo ofrezca. El hombre más importante en su vida de niña, de adolescente, de juventud primera es el padre que está ahí diciéndole lo que ella vale como persona, le hablará hasta dejarle claro qué es el amor genuino y cómo éste es parte, la mejor de la vida, sí, pero es parte de un crecimiento integral de la persona porque: tal como dice Fromm, el amor hacia ese alguien especial con el que enredaremos no sólo el cuerpo sino los sueños y el alma, surge del amor que tenemos por todos los seres que nos rodean, amor genuino no mera preocupación vacía e histérica, sino compromiso auténtico por el bien de esos otros que nos acompañan en esta ardua tarea de vivir, recordándonos que están ahí prioritariamente para ser amados.