Juan VERGILLOS, Nueva Historia del Flamenco, Córdoba, Editorial Almuzara, 2021, 352 p., ISBN: 9788418578342

Marion LAPCHOUK-ORTEGA 

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1. Hacia una nueva teoría crítica de la historia del flamenco

1El profesor, autor y crítico Juan Vergillos, Premio Nacional de Flamencología, nos regala su Nueva Historia del Flamenco en una línea de pensamiento novedosa y definitivamente rompedora con el modelo de la flamencología tradicional imperante del siglo pasado. Al igual que la precursora Teoría romántica del Cante Flamenco de Luis Lavaur (1976) ya ponía en tela de juicio los postulados tradicionales de la gestación propiamente hermética del flamenco en el ámbito privado y de la presencia exclusiva de los gitanos en este proceso, el ensayo de Juan Vergillos se inscribe a contracorriente de las ideas mistificadoras y ampliamente extendidas que fueron impulsadas por Ricardo Molina y Antonio Mairena (1963) en Mundo y formas del cante flamenco. Al presentar el flamenco como un arte ante todo escénico y un baile de profesionales de mediados del siglo XIX originado –exceptuando los tangos– en los bailes nacionales del siglo XVIII, también llamados bailes boleros o de palillos, el autor se propone aquí ampliar y rehabilitar las propuestas de Lavaur y de sus seguidores, como Gerhard Steingress o Faustino Núñez, asumiéndolas como nueva teoría crítica de la historia del flamenco.

2. La danza española y el flamenco son un género único

2La primera tesis que defiende Juan Vergillos consiste en plantear una continuidad estricta entre los bailes nacionales, boleros o de palillos, y el flamenco. Más que dos corrientes musicales y coreográficas parientes o cercanas, lo bolero y lo flamenco conforman según el autor un mismo género en el que de lo uno a lo otro solo cambia la denominación. Una teoría que sonará para muchos como un terremoto y que no solo atañe a la historia del flamenco sino que supone también un vuelco en la historia de la danza española. Antes que un género nuevo, Vergillos nos recuerda que la apelación de baile gitano o flamenco –entonces ambos sinónimos– viene a raíz de la moda gitanista y romántica europea, basada a su vez en una realidad tangible: la interpretación de las danzas españolas por artistas gitanos prácticamente desde su llegada a España.

3Por eso, argumenta el autor que en el siglo XIX baile bolero y baile gitano o flamenco representan lo mismo al compartir las mismas técnicas, el mismo repertorio e incluso los mismos intérpretes, que bailan a la forma bolera o flamenca según la demanda. En esta Nueva Historia del Flamenco que indaga, hasta desaparecerlas, en las fronteras porosas entre bailes de palillos y baile flamenco, nuevos nombres llegan a sumarse al cartel de los hacedores del género flamenco, como Petra Cámara, Amparo Álvarez la Campanera, Luis Alonso o la famosa Carmencita Dauset, entre otros.

3. De la necesidad de distinguir entre bailes boleros y Escuela Bolera

4La segunda tesis defendida por Juan Vergillos respalda la primera y consiste en la distinción que establece entre la Escuela Bolera, que a principios del siglo XX rescata junto a la influencia del ballet europeo algunos de los bailes boleros ya pasados de moda, y los llamados bailes nacionales, boleros o de palillos vigentes en el siglo XVIII y a principios del XIX. Reconocer la diferencia insalvable entre el academicismo y el repertorio asexuado de la Escuela Bolera, frente al carácter erótico, espontáneo y violento de bailes boleros como el fandango, el jaleo, la cachucha o la tirana, constituye según el autor una de las claves fundamentales para entender que los bailes flamencos derivan directamente de los bailes boleros y que el flamenco del siglo XIX dista mucho de nuestra visión del flamenco actual.

4. Un análisis histórico y diacrónico ambicioso

5La Nueva Historia del Flamenco se concibe desde un perpetuo afán argumentativo y demostrativo que nunca pierde de vista las dos tesis aquí planteadas, revisando bajo un nuevo enfoque el material conocido y volviendo a cuestionarlo todo desde la perspectiva del historiador. Juan Vergillos lleva a cabo un análisis histórico de máximo rigor en el manejo e interpretación de las fuentes a través de las más variadas referencias que le deparan semanarios, folletines, artículos, ensayos, sainetes, tonadillas, postales, partituras o registros sonoros y fílmicos.

6La estructura del libro obedece a un estudio diacrónico especialmente digno de mención ya que se extiende desde el siglo XV hasta principios del siglo XX, período en el que se analiza el paso de las danzas renacentistas y barrocas a los bailes de palillos, la continuidad entre las figuras del jaque, del majo y del flamenco, o también la influencia francesa y europea en el nacimiento y la configuración de los bailes nacionales y flamencos. Desde esta perspectiva renovada, el autor destaca así el protagonismo de la compañía de ballet de la familia Lefebvre y el de las bailarinas francesas Pauline Duvernay o Marie Guy-Stéphan en los orígenes de la estética flamenca.

5. Un hito en la flamencología actual

7De esta dimensión cronológica que entronca la historia del flamenco con la de Europa, España y Andalucía, se saca sin duda una de las mayores lecciones del libro: la importancia de sortear atajos y saltos temporales impropios diferenciando lo que son las influencias culturales, los antecedentes remotos y los orígenes inmediatos. Además del rigor divulgativo con el que seguimos paso a paso las reflexiones del autor, e incluso el proceso previo de gestación de las mismas a través de la extensa documentación relativa al espectáculo Mudanzas Boleras (2012), la disposición cronológica de la materia tratada busca sistematizar esta Nueva Historia del Flamenco insertándola en un discurso histórico global y coherente. Observando las vicisitudes de la historia, rastreando la prensa, leyendo a los autores costumbristas y hurgando en los archivos, el autor consigue revisar la extensa cronología del baile, del cante y del toque en su cambio de lo estrictamente bolero a lo flamenco.

8Por muy densos y exhaustivos que sean los datos manejados, la lectura de este ensayo resulta tan amena y accesible que acabamos convencidos, algo maravillados, de que el flamenco acaso traiga consigo más luces que sombras. En la estela de otros investigadores, Juan Vergillos busca acercarse a las fuentes desprendiéndose del peso de ideologías, tópicos o prejuicios, con el fin de ir atando cabos y dar mayor transcendencia a la teoría señalada en su tiempo por Luis Lavaur. Nombrándola como tal y reforzándola con un análisis histórico de gran calado, la Nueva Historia del Flamenco conforma sin duda una base de investigación sólida y renovada en torno a las múltiples vías –y vidas– musicales que han llegado a tener el cante, el baile y el toque flamenco a lo largo de su historia.