Poemario

Marbella Aguilar Sosa

DOI : 10.25965/trahs.1695

Publicado en línea el 10 octobre 2019

Índice

Texto completo

A mis ángeles

Abuelita

Abuelita, Abuelita,
¿Dónde, dónde estás?
Que no te veo,
Ni te escucho.
Anteriormente, cuando
Yo me caía, corría
Llorando a tus brazos.
Tú me consolabas,
Me besabas y me
Llenabas de mimos.
Y me decías que no llorara
Que tú estarías por siempre a mi lado,
Y todo sería bonito,
Porque tú estarías para
Protegerme de todo.
Y ahora que más te necesito,
Ahora que todo a mi alrededor
Es tristeza y desolación,
No te veo, no te escucho.
¿Quizá yo me porté mal,
Y, por eso, Dios te apartó de mí?
O ¿quizá Dios necesitaba
Un ángel a su lado,
Y de todas las abuelitas buenas,
Te eligió a ti? Abuelita,
Prometo recordar cada uno
De los principios
Que tú me inculcaste; prometo
Recordar tu cara, tu sonrisa,
Para sentir que el mejor ángel
Que Dios tiene en el cielo
No se ha ido para siempre de mí,
Y, por siempre, estará cuidándome.
Abuelita, abuelita.
¿Dónde, dónde estás?

Ante la tumba de mi madre

Hoy, me siento
Triste y desdichada.
El canto del jilguero
No me satisface,
Ni el aroma de las flores
Alcanza a suavizar el dolor
Que oprime mi alma.
Estoy viendo una lápida
Que dice: aquí yacen los
Restos de la señora….
Sus hijos la recuerdan
Con cariño.
Pero, yo me pregunto:
¡OH MADRE!
¿Quién de todos tus hijos
Trató de que tu paso por
La tierra fuera feliz y tranquilo?
¡Nadie! Toda tu vida estuvo colmada
De sufrimientos.
Primero, el dolor de traernos
A nosotros al mundo.
Casi diste tu vida por
Dárnosla. ¡Qué ingratos!
¡No la merecíamos!
Después, conforme íbamos
Creciendo, nos alejábamos
Más y más, sin importarnos
Ni tus lágrimas, ni tus súplicas.
Y, hoy, que ya no estás conmigo
Vengo a postrarme ante tu tumba
Para pedirte que tú, que estás cerca
Del buen Jesús, le pidas que perdone
Todas las lágrimas que, en vida,
Te hice derramar.
Cuando yo tenía a mi madre viva,
Era una chica alegre, vivaz, tranquila.
Nada me hacía padecer, porque tenía
Quien me confortara en mi penar.
Por eso yo le pido a todos aquellos
Que aún tienen a su madre viva
Que la amen y la respeten
Como yo no lo supe hacer
Para que no se vean, después,
Como yo, pidiendo perdón
De rodillas, ante una
Tumba abandonada.

El sombrero de papá

Mi padre era un hombre fuerte
Y con un carácter impetuoso.
Pero siempre fue amoroso, comprensivo,
Y muy responsable de mis hermanos y yo.
Él usaba un sombrero texano de color café
Que, al llegar a casa, dejaba sobre la silla,
Y era la señal de que papá estaba en casa y
Me daría besos y abrazos o me llamaría la
Atención por mi mal comportamiento.
O quizá me daría mil consejos sobre la forma
De llevar mi vida, consejos, que para mí
Significaban el triunfo sobre cualquier empresa
Que yo realizaba.
Ahora que papá necesita en su lecho de enfermo,
De mi apoyo, de mi cariño y comprensión,
Quisiera usar su sombrero y ser el sostén
Que él necesita para seguir luchando.
Pero soy débil y siento que no podré
Salir adelante. Debo ser fuerte y para esto
Me pondré su sombrero que me dará la fuerza
Que necesito para continuar luchando por ser
El sostén de mi madre y hermanos.
Gracias papá por tu herencia, por tu apoyo y comprensión.
Y por ese amor desmedido, que siempre nos diste.
Yo sé que pronto nos dejarás,
Y sé que serás un ángel más
Que estará cuidando de nosotros desde el más allá.
Fuiste un gran padre, un gran amigo y el mejor Juez.
Gracias papá por ese sombrero
Que ahora me dejas como legado
Para que no desfallezca en el camino,
Y sea un buen padre con mis hijos,
Como lo fuiste tú.
Gracias papá.

Abismos

Gato negro

Soy un gato negro.
Todos me tienen miedo.
Me tienen como símbolo,
de maldad y de perversión.
Incluso, me temen tanto
que me tiran piedras.
No quieren que me les acerque
por el temor a la mala suerte.
Pero nadie sabe cómo me duele
todo esto, ya que yo, solo
busco algo de amor.
De no ser por mi color
me darían cariño,
que es lo que más deseo.
¡Qué culpa tengo
de ser negro!
¡Qué no se ponen a pensar
que bajo mi piel oscura
tengo un corazón que palpita
y una sangre que fluye
y puede ser derramada
en cualquier momento!
Soy un gato negro
en busca de un amigo
con el cual jugar, vivir, soñar,
y compartir momentos felices.
¡Por favor, no se fijen en mi color!
Solo vean en mí al mejor
amigo que puedan tener
en sus momentos de aflicción.
Quiero compartir y acompañarte
en todos los momentos de tristeza…,
felicidad que aún te falta por
recorrer.

A Morelia

Paseo bajo el sol de Morelia
Que llena de luz y esplendor
A mi bella ciudad michoacana.
Paseo, contemplando sus hermosos
Jardines, llenos de rosas y jazmines,
Siempre vivas y malvas que con su fragancia
Atraen al propio y al extraño. A seguir visitando,
Y conociendo a mi hermosa Morelia.
Sobre todo, a seguir admirando su catedral.
¡Cuántos recuerdos llegan a mi mente!
Algunos, llenos de nostalgia, de dolor y melancolía.
Pero son recuerdos que me dan vida.
Porque son parte de mi existencia
Y me hicieron adquirir experiencia.
Nostalgia, porque aquí nació mi hija
Aquella hermosa niña que Dios me dio.
Cuando paseaba con ella tomada de la mano
Paseando por tus hermosos jardines
Visitando tus museos o tu hermosa catedral.
Comiendo los antojitos que en tus portales
Se exhibían y, sobre todo, buscando los
Dulces artesanales en tu mercado de los dulces.
Paseando por tus arcos coloniales que no tienen comparación.
¡Qué feliz era, cuando la veía correr por sus pasillos
Con aquella sonrisa que iluminaba su carita
Sobre todo, cuando la llevaba al zoológico
Y veía los animales, los faisanes y tucanes!
Su carita de asombro al ver los chimpancés.
Melancolía, porque ya sin ella nada es igual
Dolor porque vino la muerte y me la quitó.
Ella quedó sepultada aquí. En esta tierra que tanto amo.
Mi bella ciudad de la cantera rosa.
Las luces empiezan a brillar a las siete de la noche.
En tu Bella catedral, todavía se escucha el pregón
Del alfarero en tus arcos coloniales, pregonando
Sus cazos de cobre o artesanía que fabrica.
En el jardín Morelos lucen hermosas las tres tarascas
Símbolo de la raza indígena que ahí existió.
Y hoy que he regresado a ti, mi corazón se llena de alegría
Al ver que el tiempo no ha pasado sobre ti mi ciudad michoacana
Tan llena de mitos y leyendas que ahí se forjaron. Me voy
Pero me llevo en el corazón bellos recuerdos de lo que aquí viví.
Adiós mi Morelia querida, me voy, pero pronto volveré
Por el corazón que en alguna de tus calles dejé perdido.

A mi hija

Hoy he sufrido el dolor más intenso
Que jamás he creído llegar a padecer en mucho tiempo.
Se ha ido de mi lado mi sol, mi luna y mi estrella.
Ese sol que llenaba de dicha mi corazón,
Esa estrella que iluminaba mi sendero.
Hoy, solo la tristeza y las lágrimas
Son mis eternas compañeras.
La vida de mi hija se me escapa de las manos.
Como las gotas del rocío,
Se escapan de las rosas.
Y no puedo hacer nada por
Detenerla entre mis brazos.
¿Por qué? ¡Oh, Dios mío!
¿Por qué se tiene que hacer de noche
Cuando aún hay tanta luz?
¿Por qué se tiene que acabar la esperanza
Cuando hay tanto por hacer?
Si tú la dejaras un tiempo más conmigo
Cuán feliz sería, y cuánto le enseñaría a amarte.
Pero como eso ya no puede ser
Te pido que me des la conformidad
Para que Ella sea feliz
Donde quiera que esté, allá en tu corte celestial.
Dale padre mío la tranquilidad a tu lado.
Aunque yo sufra su partida.
Gracias por habérmela prestado,
El poco tiempo que duró conmigo
Gracias por esos momentos
Que viví a su lado.
Son momentos que recordaré
Todos los días de mi vida.
Gracias por esa hija maravillosa que me diste.
Aunque el dolor de su partida me lastima y me hiere,
Son los recuerdos los que me harán vivir,
Y trataré de superar este dolor
Para que tú, hija mía, seas feliz donde quiera que estés.
¡Descansa en paz hija mía! Vivirás por siempre
En mis recuerdos, ¡adiós para siempre! ¡Adiós,
Amor de mi vida!

Depresión

No sé cómo he llegado hasta aquí.
Lo único que sé es que el odio
Mueve mi mundo. Un mundo
Lleno de rencores y reproches,
Que no se pueden controlar.
Quisiera verme diferente,
Limpia de odios hacia aquellos
Que tanto daño me hicieron.
Quisiera poder amar a aquellos
Que tanto me lastimaron.
Quisiera dar gracias a Dios
Por tanto sufrimiento como
El que ahora corroe y lastima mis entrañas.
Pero no puedo, porque esta depresión
Que ahora me domina, me está llevando
A mi propia destrucción…, y la angustia,
Me lleva a un abismo del cual no podré
Salir yo sola. Sé que necesito ayuda,
Pero no sé dónde buscarla.
Mi cordura se está perdiendo
Y no sé dónde encontrarla, trato de
Buscar una salida, pero me hundo,
Más y más, en mis miedos y en mi soledad.
La oscuridad del abismo me está llamando.
Y no sé qué hacer. ¡Oh Dios, ayúdame!
Es el grito desesperado que de mis labios sale
Desde el fondo de mi alma.
Pero creo que me has abandonado
Porque no siento ningún consuelo
Al llamarte ¿Por qué me siento tan cansada,
De tanto luchar? O ¿quizá no he aprendido,
A vivir con esta soledad
Que tanto me abruma y mueve mi mundo
A su libre antojo? Por favor, ayúdenme,
A salir de esta depresión.
¡Por favor! ¡Tan solo, denme un poco de Amor!

Reflexiones de un suicida

¿De qué hablas, no lo sé?
¡No conozco el tema que estás tratando!
Me estás incomodando,
Y estás haciendo que mi depresión
Llegue a tanto, que ya no puedo controlarme.
El abismo me está llamando,
Y me arrastra como un remolino
Con su falsa calma, y me pregunto.
¿Qué se sentirá volar como un ave?
Ser libre, sin las ataduras
De la falsa sociedad, que a nada conduce,
Y es la que me está orillando a esta depresión.
Y de ahí a pensar en el suicidio.
Quizá soy una loca, por dar importancia
A tus palabras, sin pensar en el dolor
Que causaría a mis padres,
Por no pensar en mi pobre madre
Que ya ha llorado tanto por mí.
Me da tanta pena que a mis pocos años
Me reclames de algo que yo no conozco.
¿Qué no te pones a pensar que con tus reclamos
Me puedes orillar a algo que no deseo?
¡Por favor ya cállate! No deseo saber más.
De pronto escucho un zumbido en mis oídos,
Después, nada. Al fin, el abismo me venció.
Voy volando como un ave. Al fin, soy libre.
De pronto siento un dolor muy fuerte en todo
Mi cuerpo. Ya no siento nada, todo es silencio.
Estoy flotando, veo mi cuerpo, destrozado
Por el fuerte impacto, veo a mi madre llorando;
Trato de acariciar su pelo, pero ya no me siente.
¿Será que ya he muerto? ¡No! ¡No! ¿Por qué no pensé
En ser fuerte y luchar contra la adversidad?
Quisiera confortarte madre mía,
Secar tu llanto y decirte que tus lágrimas
Me lastiman; quisiera no haberlas ocasionado yo.
Perdón por no haber apreciado todo lo bueno
Que había para mí ¡Perdón, madre mía,
Por no comprenderte! y no te culpes,
Que no fuiste tú quien falló, sino que me falle
A mí misma. Perdón también a mi padre,
Por no comprender el gran amor que siempre me dio.
Y por ocasionarles este dolor que ahora sufren por mí.
A ustedes mis hermanos les pido que sean el sostén
De esos pobres padres que hoy lloran y sufren por mí.
Les pido que los hagan olvidar su pena
Y logren que la sonrisa vuelva a florecer en sus labios.
A todos mis amigos les pido que no se olviden de mí,
Y hagan una oración por mi eterno descanso.
Adiós a todos los que me quisieron,
Adiós para siempre, adiós.

A mi hijo

Dentro de esta casa
Donde fui tan feliz
Quise ocultar mi malestar
Pero el viento y la lluvia
Que me vieron llorar,
¿Cómo ocultarán mi secreto?
¿Cómo ocultar mi muerte,
Cuando llegue el momento
De mi partida, cuando llegue
El momento de decir adiós?
¿Cómo decir a mis hijos
Que ya no puedo prolongar
Más mi agonía? Que ha llegado
El momento de partir.
Solo pido a Dios que los ayude,
Que les dé la fortaleza que tanto necesitan.
Sé que tú, hijo mío, eres joven,
Pero sé que serás el pilar
Sobre el cual se sostendrán tus hermanos.
Sé que serás el guía que los
Lleve por buen camino.
Y grande será la fortaleza
Y el amor que los unirá por siempre.
Hijo mío, sé que la carga
Que dejo sobre tus hombros
Es muy pesada y sé, que no me defraudarás.
Sé que cumplirás tu cometido
Con el valor del hombre que fui forjando en ti.
Me duele mucho saber que te voy apartando
De tus sueños, de tus anhelos, y dejo una cruz
Muy pesada sobre tus hombros.
Sé que sabrás salir triunfador en la empresa
Que te encomiendo.
¡No te entristezcas! porque piensa que al morir
Abandonaré todo lo que me lastima en mi
Cuerpo terrenal. Y voy en busca del gran Dios.
De aquel que mis padres me enseñaron a adorar.
Piensa hijo mío, que este cuerpo que tengo
Ya no lo necesitaré y que mi alma y mi espíritu
Siempre estarán cuidando de ti.
No decaigas en tu empresa, que yo desde el más allá
Estaré velando por todos ustedes, desde donde está Dios.
Manténganse unidos, quiéranse, ayúdense,
Recuerden que los amé hasta el último momento de mi vida.

En aquella esquina

Estaba sola y con dos hijos.
No tenía padres, ni hermanos
Que vieran por ella y por sus hijos.
Buscaba empleo, pero nadie
Se compadecía de ella.
Nadie le tendía la mano.
Al ver que no lograba nada
Por el camino honrado,
Y que sus hijos necesitaban comer,
Necesitaban un techo que los cobijara,
Una tarde de lluvia se paró
En aquella esquina que fue testigo
Fiel, de una más que se dedicaba
Al más antiguo de los oficios.
Claro que fue difícil al principio
Para ella, pero al ver a sus hijos
Que iban creciendo, se sentía feliz
Y orgullosa de ellos. Tenían educación,
Se hicieron profesionistas, y nunca supieron
A que se dedicaba ella. La vida que llevaba
La había envejecido y estaba enferma
Cuando una mala lengua de ésas que
No se tientan el corazón para dañar a otros,
Y solo saben causar dolor y angustia,
Con sus dardos envenenados, le contó
a uno de sus hijos, el pasado de la madre.
Una noche cuando cansada regresaba a su casa
Vio con dolor, el mayor de los desprecios
En los ojos de sus hijos, que al verla la corrieron,
Con palabras que nunca se borrarían
De su corazón. La llamaban prostituta
Y le decían, que no era digna de ser su madre.
Y, aquella noche, ella salió de su casa
Con el corazón herido, en medio de una
Lluvia tan fuerte, que parecía que el mismo cielo
Lloraba por la ingratitud de aquellos hijos
Que no merecían el dolor y las lágrimas
De aquella madre desventurada que dio todo.
Y en aquella esquina que fue testigo mudo de
Su caída, cayó muerta bajo la tenaz lluvia.
Su corazón cansado de sufrir, ya no sentiría
Más penas, ya no lloraría más.
De pronto en medio de la lluvia que aún caía
Se escuchó un suspiro que parecía decir que perdonaba
a sus hijos y les daba su bendición, porque una madre
ama tanto, que jamás los dejaría solos y aun desde el
más allá, velaría por ellos.

Embelesos y arrebatos

¿Qué es el amor?

Tú me preguntas
¿qué pienso del amor?
Yo no contesto por temor
A decirte esto que siento por ti.
Sin embargo, muchas ideas
Pasan por mi mente.
Y yo sin podértelas decir.
Amor es un sentimiento
Que te invade el corazón,
Te traspasa todo el cuerpo,
Y te hace perder la razón.
Amor es algo dulce,
Un deseo, un querer estar
Siempre al lado de quien amas.
Es algo tan infinito,
Que te hace querer tocar
Las estrellas y regalarlas
Al ser que más amas.
Amar es todo aquello
Que te hace suspirar
Que te roba los sueños,
Y te hace no querer despertar.
Amor es simplemente amor.
Amor es amar con todo el corazón.
Amor es lo que realmente,
Siento por ti.

Tus ojos

Nunca he visto
Ojos tan bellos
Como los tuyos.
Son como un
Par de espejos
Que lo reflejan todo.
Si estás triste, enojada
O alegre, en tu mirada
Se reflejan cada uno
De tus sentimientos.
Tus ojos parecen dos
Estrellas, brillando
En el firmamento.
Esos ojos cafés claro,
Me dicen mucho de ti.
Nunca me los ocultes,
Porque ellos me dicen
Lo mucho que me amas.
Me dicen a gritos que no
Pueden estar sin mirarme,
Y sin estar reflejándose
En mis ojos negros.
Y aunque tus labios
No me digan nada.
Tus ojos siempre me lo
Están diciendo y me recuerdan
Que sin ti yo no soy nadie,
Porque en ellos se reflejan
Todos tus sentimientos
Y las tormentas que torturan
Tu alma. Esos ojos tan bellos,
Nunca los ocultes de mí,
Porque con solo verlos,
Yo soy feliz.

Si yo pudiera

Si yo pudiera decirte
Todo lo que mi corazón
Por ti siente.
Si yo pudiera gritarte
Todo lo que mi alma
Se agita, cuando te
Siente cerca y quisiera
Llenar tu alma de ternura,
De pasión, y, sobre todo,
Besar tus labios, llenar
Tu cuerpo de caricias,
Decirte todo lo que
Para mí significas.
Si yo pudiera decirte
Todo lo que por ti siento,
Y no sé qué es lo que me pasa,
Que me quedo callada
Mirando tus ojos, tu cuerpo
Que me hace sentir ansias
De amarte, y, sin embargo,
Tengo que contenerme.
Controlar todo lo que me
Haces sentir.
¿Por qué no puedo hablar?
Y solo soy feliz con mirarte.
¿Por qué no sé qué es lo que
Tú sientes por mí?

De todos modos

El amor es sufrido,
Es callado. De todos
Modos quiero sentirlo.
El amor es tristeza,
Y a veces alegrías.
De todos modos
Quiero sentirlo.
El amor es entrega,
Es pasión y nostalgia.
De todos modos
Quiero vivirlo.
El amor lo da todo,
A cambio de nada.
De todos modos,
Quiero amarte.
El amor es tan ciego,
Que hace cada locura.
De todos modos
Quiero hacer locuras contigo.
El amor es tan noble
Que hace todos los sacrificios,
Por el ser amado.
De todos modos
Quiero sentir
Lo que es el amor.
Porque una vida sin amor,
No vale la pena vivirla.

Esclavo de tu amor

Amenaza tormenta,
En el cielo brillan
Los relámpagos.
En la ventana de mi cuarto,
Han caído las primeras gotas de lluvia.
O quizá son las lágrimas
Que de mis ojos caen.
Estoy llorando y mi corazón
Está sangrando porque no estoy contigo.
En el bosque, las hojas de los árboles
Han murmurado de tu abandono.
Los lirios y las flores han perdido
Su fragancia y colorido.
Porque, al igual que a mi corazón
Le hacen falta tus caricias,
Y tus besos, en la oscuridad de la noche,
Mi corazón canta y sangra desesperado.
Quisiera gritarte que regreses.
Grita y llora por tu ausencia
Pero no hay quien lo escuche
No hay quien lo abrace
O lo llene de mimos
Porque no estás más a mi lado.
Por favor, escucha a mi corazón,
A mi cuerpo y a todo mi ser,
Que te dicen que son esclavos
De tu amor, y no quieren su libertad.
Porque sin ti, no saben ser felices.
Y ya no quieren seguir sufriendo
Tu ausencia, porque sin ti no soy
Nadie, vida mía.

Amarguras

Corazón hazme llorar

Corazón hazme llorar
Hasta sentir que aún tienes vida.
Para sentir que aún lates,
Hazme llorar. Hasta sentir,
Que mis ojos han quedado secos
De tanta agua salada
Que han derramado.
Quiero sentir que el dolor,
De perderte ha quedado
Como una herida latente
En mi corazón.
Hazme llorar hasta sentir
Que mis ojos han quedado
Cansados y han agotado
Toda el agua del mar.
Hazme llorar para que mis ojos,
No vuelvan a derramar
Ninguna lágrima,
Ni tan solo una gota
De agua brote de ellos.
Ya no quiero sentir,
Ni alegría, ni dolor o angustia,
Mucho menos amargura,
En mi corazón.
Hazme llorar todo lo que puedas,
Ahora que estoy viva,
Porque ya después,
Cuando mis ojos,
Hayan secado las aguas
De todos los mares,
Extrañarás corazón,
Las lágrimas que hoy
Has derramado.

Corazón

Corazón… ya no
Sientas más amor,
Ya no te atormentes
Con lo que pudo ser
Y no fue.
Corazón… ya no
Te dañes con los
Recuerdos de lo que
Pudo ser,
Y no se realizarán jamás.
Corazón… ya no
Sufras. No te atormentes,
No llores más
Por ese corazón,
Que nunca jamás
Será para ti.

Solo soy

Quién soy yo

¿Quién soy yo
Para juzgarte
Si yo misma
No me puedo juzgar?
¿Quién soy yo
Para criticarte
Si yo misma
No me puedo criticar?
Así que no me preguntes
Qué opino yo de ti,
Si yo misma
No puedo opinar de mí
¿Cómo puedo decirte
De tus defectos o virtudes
Si yo no puedo decir nada
De mis propios errores?
Mismos que no he podido
Corregir, cuando lo logre,
Entonces, quizás,
Podré decir de los tuyos.
Perdóname querida amiga
Si con esto te ofendo,
Pero no puedo ver la astilla
Que tienes en tu ojo
Cuando no puedo ver la viga,
Que en el mío tengo.
Lo único que puedo hacer por ti
Como amiga que soy,
Es aceptarte tal como eres,
Con tus defectos y virtudes,
Y decirte que yo no busco
La perfección en tu persona.
Solamente busco tu amistad,
Que para mí es lo mejor que tengo.
Solo un consejo puedo darte,
Y que deseo con toda el alma,
Que busques la superación personal
Y de lo que te digan los demás,
Aceptes lo que sea para tu bien,
Y jamás critiques a nadie,
Mucho menos los juzgues
Antes de aprender,
A conocerte a ti misma.
Así que, querida amiga, ¡dime!
¿Quién soy yo?

La tercera edad

Yo escribí sobre la alegría y el dolor.
Describí la tristeza en toda su agonía.
Escribí también sobre el amor y el desamor.
Ahora escribo sobre la tercera edad.
Esa edad sobre la cual el tiempo,
Juega sin parar, y nos torna como marionetas.
La cara que en antaño era tersa y rozagante
Hoy está llena de arrugas, y el pelo que era
Negro como ala de cuervo, hoy es blanco como la nieve.
Las arrugas surcan mi rostro y cada una de ellas
Representa una lágrima, un dolor que ensombreció mi vida.
Arrugas de las cuales me siento orgullosa
Porque cada una de ellas representa algo de lo que viví en el pasado.
Alegría al ver a mis hijos, formados en hombres de bien.
Hombres que pueden valerse por sí mismos
En la lucha diaria por sobrevivir.
Cuando vi a mis hijas salir de blanco, convertidas en esposas;
Pronto serán madres que educarán a sus hijos, igual que lo hice yo.
Tristeza al ver que todo fue en vano, todo por lo que luché,
Se transformó en sueños no realizados. No alcancé la meta
Que me fui forjando en el trayecto de mi vida.
Porque llegué a la tercera edad y todos piensan que soy frágil
Que ya no puedo seguir adelante. Piensan que tengo que depender
De otros para seguir viviendo. No piensan que todavía tengo
Una mente que me hace divagar, que tengo sueños que cumplir,
Que tengo necesidad de amar y ser amada.
No quieren escuchar lo que siento o pienso; no saben qué hacer
Con la persona que se ha convertido en un estorbo.
Y ese es el anciano,
Es el anciano que ya no puede dar lo que daba antes.
Quizá ya no tenga la misma fuerza de antaño, quizá ya no tenga
Los mismos pasos firmes que tenía en el pasado, con mi andar cansado
Con mí espalda encorvada por el paso del tiempo, pero sigo sintiendo
El mismo amor que entregué a mis hijos cuando eran niños,
Y que aún puedo dar a mis nietos. Mi andar se ha hecho lento con el paso
Del tiempo, y puedo apreciar todo lo bello que por mis prisas no aprecié.
Quizá ya no podré brincar, correr o trotar, pero aún puedo caminar,
Y si camino lento es porque la vida me enseñó a ir paso a paso para no caer.
Mi espalda se encorvó porque, a veces, la carga de sufrimientos y desdichas
Era muy pesada, pero trataba de mantenerme firme ante las necesidades de mi familia.
Yo necesito que me escuchen, no solo escuchar.
Yo necesito que me entiendan como yo lo hice.
Yo necesito que me den una palabra de aliento, que me hagan una caricia o me den un beso.
Yo necesito que me comprendan, así como yo comprendí a los que me rodean.
No me hagan sentir que soy un estorbo en sus vidas, háganme creer que aún me
Necesitan, como cuando aún eran niños y corrían llorando a mis brazos para que los consolara, háganme creer que aún soy útil y que están orgullosos de ser mis hijos.
Porque el ser de la tercera edad no implica que ya no sienta, que ya no piense;
No significa que ya no pueda dar amor a los que me rodean… No me quita sabiduría,
Al contrario, soy más sabia que al principio.
Por favor, no me consideren como algo que ya no sirve o que solo causa molestias en sus vidas.
Piensen cómo les gustaría ser tratados por sus hijos cuando lleguen a esta edad.
Solo pido que me den mi lugar, que me dejen seguir siendo lo que soy.
Un ser que siente, que ama, que ríe, y que aún ama el seguir viva.

Yo soy

Yo soy
Como quiero ser:
Alegre, a veces triste
Por los golpes
Que la vida me da.
Pero tengo
Una mente
Que me hace divagar.
Yo soy
Como el amor
Que a veces se esconde
Y no quiere salir.
A veces soy
Como la locura
Que hace cada travesura,
Y se esconde para no fluir
En la profundidad del abismo.
Yo soy
Como ese río
Subterráneo
Que corre
Por debajo
De la tierra
Sin que nadie lo vea.
Pero ahí está fluyendo.
Yo soy
Como esa flor
Que crece
En el pantano
A la que todos admiran
Por su belleza y colorido.
Pero nadie la quiere tocar
Por temor a hundirse
En el fango que la rodea.
Yo soy
La que te ama
La que te escucha
Cuando lloras
La que ríe contigo
Si estás contento,
La que sufre contigo
Cuando tienes penas.
La que te conforta
Y te da calor
Cuando tienes frío.
Pero, sobretodo
Yo soy
Quien estará a tu lado
En tu largo caminar,
Y te llevará de la mano
Por el sendero del dolor
O de la felicidad.
Yo soy
Tu amiga incondicional.
Y nunca dejaré
Que te hundas
En tus miedos
Y en tu soledad.
Yo soy
Como la risa
Que ilumina
Tu cara
Y hace ver la
Alegría reflejada
En tu semblante.
Y, aunque me
Ignores, ahí estaré
Para ti, porque…
Yo soy yo.

Para citar este documento

Marbella Aguilar Sosa, « Poemario », Trayectorias Humanas Trascontinentales [En ligne], NE  5, 2019, consultado el 12/11/2019, URL : https://www.unilim.fr/trahs/1695, DOI : 10.25965/trahs.1695

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