Objetivos


El observatorio se concibe como una caja de herramientas para la transformación de la realidad y la transición de los conflictos a la construcción de paz. En este sentido, se configura como un espacio plural para propiciar alertas, diálogo de saberes y comunicación intercultural. Construye y difunde información y conocimientos “científicos” y va más allá de este explorar, observar, investigar y compartir estudios académicos sobre realidades sociales, visibilizando los saberes, discursos y memorias “otros”, presentes en las luchas sociales de los grupos subalternos y otros actores.

Este enfoque denota la apuesta ética del observatorio por la democratización y pertinencia del “conocimiento”: no tiene sentido producir “conocimiento” para constituirse en “élite de expertos” sobre el conflicto, con debates o disquisiciones teóricas, sin aplicabilidad real, ni poder de persuasión. Una visión compleja de los conflictos exige el reconocimiento de los distintos actores implicados. Por lo mismo, el observatorio asume un compromiso de sensibilización, alertas y visibilización de los agentes sociales que participen, de manera directa o indirecta  del conflicto.

El observatorio no se constituye en interlocutor exclusivo del ámbito académico sino que se plantea como un puente entre la academia y los agentes sociales afectados por el conflicto, desde víctimas (porque no victimarios), estamentos de los gobiernos y sociedad civil en general.

La Red Alec, de la que depende el Observatorio, cuenta con la certificación de la United Academic Impact (UNAI) de la ONU, así que dicha calificación le impone un compromiso científico aún mayor en sus diferentes tareas de investigación, alertas y llamado de atención, ante entidades internacionales de derechos humanos y ante los gobiernos que estén comprometidos o que estén interesados por su conexión social.

Para lograr este objetivo es necesario recurrir a la interseccionalidad como instrumento y hacerlo perspectiva metodológica, lo que nos permitirá conectar entre sí las diferentes variables que afectan a la sociedad cuando se presentan conflictos, tales como la desigualdad, la inequidad, segregación por clase, ideas políticas, etnia, o género. Además, a través de un trabajo inter-disciplinario y trans-disciplinario se aspira a tener una mirada integral, crítica, científicamente rigurosa, así como incluyente de los saberes, memorias y discursos de las víctimas y líderes cívicos, con el fin de que el observatorio se constituya en verdadero puente entre la academia y la realidad social. Así, el observatorio se mantendrá dentro de una sinergia que dinamizará el conocimiento generado, compartido, discutido y valorado para que se traduzca en planes de acción. Es decir que, más que “convencer” y “persuadir”, se pretende lograr que se tomen acciones que persigan la no repetición de los conflictos cualesquiera que sean y que se encuentren  soluciones estructurales.

El Observatorio promueve, particularmente, las reflexiones de carácter testimonial y se involucra en la organización de intercambios, charlas, debates y talleres entre los países estudiados, en una perspectiva de solidaridad internacional, justicia cognitiva y justicia social, considerando que las temáticas relacionadas con los derechos humanos atañen a todos y tienen que difundirse, más allá de las fronteras geográficas y de los continentes.

Sólo así podrán constituirse tejidos colectivos de memorias, de solidaridad y búsqueda de soluciones, con el objetivo de que los hechos que vivieron y siguen viviendo sociedades latinoamericanas y africanas nunca se repitan. Asimismo, el fortalecimiento de las memorias colectivas a nivel internacional es una herramienta para crear una verdadera cohesión entre los pueblos y construir un  futuro mejor.